Já está disponível para download o InfoCEDI n.º 82 sobre Perigos da Exposição Solar

Agosto 12, 2019 às 2:33 pm | Publicado em Estudos sobre a Criança, Publicações IAC-CEDI | Deixe um comentário
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Já está disponível para consulta e download o nosso InfoCEDI n.º 82. Esta é uma compilação abrangente e atualizada de dissertações, estudos, citações e endereços de sites sobre Perigos da Exposição Solar.

Todos os documentos apresentados estão disponíveis on-line. Pode aceder a esta publicação AQUI.

El perfil es el de un joven de entre 15 a 25 años que realiza 50 llamadas telefónicas y envía más de 400 WhatsApp diariamente

Agosto 11, 2019 às 1:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia e imagem do Salamanca24horas de 14 de julho de 2019.

Un adicto al teléfono móvil puede estar enganchado casi un día entero

El perfil es el de un joven de entre 15 a 25 años que realiza 50 llamadas telefónicas y envía más de 400 WhatsApp diariamente. Cuando el nivel de dependencia es total las consecuencias físicas y mentales de deterioro en el enfermo son evidentes.

El Centro Específico para el Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones Sociales (CETRAS) de Valladolid, que trabaja en toda Castilla y León, ha hecho a través de su Grupo Mixto una evaluación de la actual situación de la adicción a la tecnología y, en concreto, se ha centrado en el teléfono móvil.

El actual perfil de adicto es un joven de entre 15 a 25 años que puede llegar a estar conectado entre 15 y 22 horas en un solo día, que tiene una relación permanente de contacto con el móvil.  Diariamente realiza más de 50 llamadas telefónicas, envía más de 400 mensajes de WhatsApp día y recibe más de 800.

Son personas que sacrifican sus intereses personales como dormir, comer, relacionarse en beneficio del interés del móvil -batería, saldo, cobertura, ofertas-. Algunos de los pacientes han llegado a tener hasta trece móviles a la vez.

Las consecuencias de esta adicción son evidentes cuando el nivel de dependencia es máximo. Además de un empobrecimiento económico, se producen alteraciones de su humor y carácter, volviéndose taciturnos, irritables, desconsiderados, mentirosos y cínicos. Físicamente también se dan cambios como inapetencia, insomnio, exclusión de las comidas y cefaleas.

“Hay casos en los que se ha gastado más de 6.000 euros en el último año -nuevos terminales, recargas de dinero, pago de facturas, abuso de datos- “apunta el fundador y director técnico de CETRAS, Blas Bombín.

Según Bombín, cada vez que un joven está “enganchado” a su teléfono crecen sus niveles de dopamina y de ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor cuyo aumento es lo que provoca la fijación al gusto por el subidón producido, por ejemplo, por la heroína o la cocaína.

Al Grupo Mixto de Cetras llegan después de casi dos años de adicción en una situación muy precaria “debido a que el uso del teléfono móvil con el tiempo va generando una pérdida de la libertad y consecuencias clínicas importantes” señala el fundador y director técnico de CETRAS.

En la actualidad este tipo de conductas adictivas sin sustancia, al igual que la ludopatía, son agrupadas en el concepto de trastornos por déficit de control de los impulsos. No se contemplan en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.

Evolución y fasese

En esta adicción existen dos etapas evolutivas bien diferenciadas. Una primera -egosintónica – en la que el individuo se siente identificado confortablemente con su conducta adictiva, “de la que sólo percibe el beneficio y en la que se acomoda sin que tener intención de tratamiento” comenta Blas Bombín.

Y una segunda -egodistónica- en la que por el avance evolutivo de la adicción y la consiguiente aparición de consecuencias clínicas, el sujeto comienza a percibir el perjuicio a que le conduce la práctica adictiva. “Esta situación induce a la persona a hacerse propósitos de autocorrección de la conducta adictiva y a admitir las sugerencias o presiones del entorno familiar para someterse a un tratamiento de rehabilitación” subraya el fundador y director técnico de CETRAS.

En cuanto a la conducta adictiva propiamente dicha es fácil distinguir dos fases, una apetitiva, inmediatamente previa a la acción, “en la que los adictos mantienen el móvil  a punto -batería, cobertura y saldo-, así como cuentan con la última tecnología en modelos, y a la red de compañeros de comunicación, que ansían ampliar de forma insaciable” apunta Blas Bombín.

La otra fase es la ejecutiva, que representa la acción adictiva propiamente dicha y produce gran sensación de placer, pero aísla socialmente a la persona. Incluso para conseguir un mayor grado de privacidad se colocan auriculares.

Redes sociales, compras online y videojuegos

Hoy el teléfono móvil se ha convertido en un instrumento de uso corriente, poseído y manejado por todos, tanto para la vida de relación como para el ámbito del trabajo.

Según un informe de la consultora de estrategia digital Ditrendia sobre los hábitos de consumo de móvil en España en 2018, el móvil es el dispositivo más utilizado para acceder a internet, usado ya por el 97% de los españoles. España se encuentra en el sexto lugar del ranking mundial, encabezado por Corea del Sur.

Uno de cada tres españoles es ‘solo móvil’. En España ya hay más usuarios móviles que de escritorio: 127%. El uso descontrolado de los móviles ha llevado a que uno de cada cuatro jóvenes revise las notificaciones de sus redes sociales en mitad de la noche, aunque el 41% de los españoles toma medidas para limitar su uso del “Smartphone”.

Prevención

La situación actual exige implantar unas medidas de prevención que competen a las Administraciones y también a la sociedad, destinadas a todas las franjas de edades “aunque el perfil de adicto es una persona joven, también estamos recibiendo a niños y personas de edad más adulta en nuestro centro que necesitan tratamiento”, apunta Bombín.

Por tanto, las políticas de prevención han de fomentar la conciencia social sobre el riesgo de adicción que conllevan las tecnologías de consumo.

Asimismo hay que controlar la publicidad que incide sobre la población, y en especial sobre los jóvenes, incentivando el ansia por las novedades tecnológicas.

Habilitar vías legales para la autoprohibición de la misma forma que se hace con el juego de azar, facultando a los padres en caso de minoría de edad para solicitar a las compañías operadoras, con el apoyo de las asociaciones de consumidores y usuarios.

Otra recomendación, utilizar el móvil sólo por razones de necesidad profesional, escolar, familiar o social; siendo los padres, en caso de minoría de edad, los que deben establecer las normas al respecto, velar por su adecuado cumplimiento

Y sobre todo, impulsar la comunicación interpersonal directa como alternativa natural y ventajosa de la comunicación tecnológica o virtual.

Grupo Mixto

El Grupo Mixto (Conductas adictivas, Grupo de Fobias y Grupo de Tabaco) de CETRAS agrupa diversas adicciones tales como: dependencia emocional, cleptomanía, adicción al teléfono móvil y a los videojuegos, compras, impulsos o sexo.

Desde su puesto en marcha, hace 26 años, ha tratado a un total de 663 casos, destacando la adicción a las compras con un 17 por ciento del total y la dependencia emocional, con un 14 por ciento del total. El dato que más ha aumentado en el balance total es la adicción al teléfono móvil, que en la actualidad registra el siete por ciento del total.

Será a roupa que as crianças vestem na escola uma forma de expressão ou uma forma de discriminação?

Agosto 6, 2019 às 12:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Texto e imagem do Sapo Lifestyle

A crónica de Luísa Agante

As opiniões dividem-se entre aquelas que os acham uma bênção e uma solução muito prática, e outros que os veem como limitadores da liberdade de expressão das crianças. Um artigo de opinião de Luísa Agante, professora de marketing na Faculdade de Economia do Porto e especialista em comportamento do consumidor infantil e juvenil.

Há uns tempos li um estudo realizado em França que tinha um relato de uma criança dizendo que quando levava o seu calçado Nike para a escola tinha amigos com quem falar e conversar, mas quando levava outro tipo de calçado não era tão bem aceite. Já não tinha amigos e já não queriam falar nem brincar com ela. Auch! Até me doeu ao ler isto. Mais uma consequência da realidade à qual tenho vindo a dedicar parte da minha investigação, o consumismo/materialismo nas crianças.

Por materialismo entende-se a valorização dos bens materiais como atribuidores de valor à pessoa que os utiliza. Nas crianças o consumismo/materialismo é um tema recorrente por estar associado muitas vezes a fenómenos como o bullying, isto porque as crianças valorizam os bens materiais e, ao mesmo tempo, estão a aprender a socializar e a usar esses bens como indicadores do valor social de si próprios e dos pares.

Os níveis de materialismo não são iguais em todas as crianças e dependem de vários fatores. Sabemos por exemplo que os rapazes tendem a ser mais materialistas que as raparigas. Enquanto os rapazes ousam menos em sair das marcas aceites e a escolha de uma t-shirt é um processo muito importante para eles, as raparigas aprendem desde cedo a depender menos das marcas e a saber como criar um “estilo” sem necessitarem tanto de usar as marcas para o expressarem. O materialismo também é muito diferente consoante o tipo de produto, nomeadamente entre a roupa e o calçado. Poucas crianças ousam divergir da maioria no que toca a calçado, mas já se nota uma maior flexibilidade em termos de roupa.

“Enquanto a possibilidade do uso de uniforme for conotada por uns como uma mentalidade de direita associada aos colégios ditos “elitistas”, onde o uso de uniforme é uma medida discriminatória e snob, e por outros pais, como uma mentalidade de esquerda que retira a possibilidade de expressão do indivíduo e uniformiza todos os seres humanos, será difícil mudar e pensar no que é mais importante, a formação das crianças”

Sendo a escola o local onde as crianças passam a maior parte do tempo, e onde estão apenas com os seus pares e com os professores, esse tende a ser o local onde mais expressam o seu materialismo. Normalmente os professores não interferem neste tipo de assuntos, de modo que as crianças estão à mercê do escrutínio dos colegas. Na escola são ditadas tendências, são definidas regras e são valorizadas e/ou penalizadas as crianças que não seguem essas regras.

Por tudo isto, depois de muito estudar e analisar os temas do materialismo, tenho vindo a defender a utilização de uniformes nas escolas. Uniformes simples, que incluam roupa e calçado, que sejam desenhados e confecionados tendo em conta os tempos em que vivem estas crianças e os corpos tão diferentes que cada criança tem. E como sei que não é um tema nada consensual, vou fazendo perguntas e anotando as respostas que obtenho dos pais.

As opiniões dividem-se entre aquelas que os acham uma bênção e uma solução muito prática, e outros que os veem como limitadores da liberdade de expressão das crianças, que ficam assim privadas da utilização da roupa como expressão do seu “Eu”. Alguns estudos mostram mesmo que as pessoas que são mais conscientes e sensíveis aos temas de moda consideram esta medida como um ultraje e uma limitação das liberdades individuais de cada um.

Antes de passar para as entrevistas com as crianças é necessário que este tipo de decisão reúna mais algum consenso da maioria dos pais. Enquanto a possibilidade do uso de uniforme for conotada por uns como uma mentalidade de direita associada aos colégios ditos “elitistas”, onde o uso de uniforme é uma medida discriminatória e snob, e por outros pais, como uma mentalidade de esquerda que retira a possibilidade de expressão do indivíduo e uniformiza todos os seres humanos, será difícil mudar e pensar no que é mais importante, a formação das crianças.

Olhando para exemplos internacionais, temos países como o Reino Unido ou a Índia (ligados por raízes históricas mas com características tão diferentes), que já utilizam uniformes há muito tempo, e que mostram como essa medida permite uniformizar os alunos retirando a carga materialista da roupa na escola; para além disso, como optaram por uniformes mais formais, reconhecem que os alunos aprendem a considerar a escola um local mais formal, de respeito, e se habituam a usar roupa formal num ambiente “profissional”. No entanto, a sua obrigatoriedade põe a tónica nas escolas e exige um enorme controlo dos uniformes no dia a dia, e coloca mais pressão sobre os professores que têm que verificar se as crianças estão ou não devidamente uniformizadas.

Penso que em Portugal temos condições fantásticas para a implementação de um modelo de uniformes obrigatórios nas escolas públicas (e privadas) pelo menos até 9º ano de escolaridade. Algumas escolas já têm uniformes, mas muitas os abandonam no final do ensino primário, quando o desenvolvimento do materialismo é mais crítico durante os anos de pré-adolescência e adolescência.

“Nenhuma destas situações é tão discriminatória, tão visível, como a roupa e o calçado que as crianças usam na escola”

O modelo que imagino ser possível implementar utilizaria as nossas vantagens competitivas ao nível da indústria têxtil e calçado. Escolheria também designers nacionais e as crianças participariam na tomada de decisão do uniforme a implementar. Criando-se opções de peças onde as crianças pudessem escolher entre calças, calções, saias e alguns modelos de camisolas, cada família poderia adequar a indumentária recomendada ao perfil da sua criança sem que esta se sentisse tão restringida na uniformização.

Em termos de modelo económico seria possível cobrar uma pequena margem em cada peça, a qual daria para gerar a sustentabilidade financeira do projeto, e subsidiar os uniformes das famílias que não tivessem capacidade financeira para o adquirir. Para além disso, seria possível criar um uniforme simples para o uso do dia a dia, com uma opção mais formal para que todas as crianças se habituassem aos dias especiais e não vivessem sempre na versão t-shirt e calça de ganga.

Sei, no entanto, que a discriminação das crianças com maiores ou menores posses não vai acabar com uma possível introdução dos uniformes. Os mais variados tipos de julgamentos e descriminações continuarão a ocorrer quando se perguntar qual o destino de férias, quais as prendas de Natal, quais os programas de fim-de-semana, entre tantas outras coisas que diferenciam as pessoas consoante o seu poder aquisitivo. Contudo, nenhuma destas situações é tão discriminatória, tão visível, como a roupa e o calçado que as crianças usam na escola, daí eu a defender e ter esperança que um dia se introduza este tema nas conversas e debates de domínios públicos.

Luísa Agante é professora de marketing na Faculdade de Economia do Porto e especialista em comportamento do consumidor infantil e juvenil. Tem uma página no Facebook chamada “Agante & Kids” na qual publica e partilha regularmente conteúdos informativos sobre comportamento infantil para pais e educadores.

PS propõe criminalizar sexo entre adultos e menores dos 14 aos 16 anos

Julho 7, 2019 às 6:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia e imagem do Diário de Notícias de 27 de junho de 2019.

O crime de “atos sexuais com adolescentes” é atualmente definido no artigo 173º do Código Penal como aquele que é cometido por quem, “sendo maior, praticar ato sexual de relevo com menor entre 14 e 16 anos, ou levar a que ele seja praticado por este com outrem, abusando da sua inexperiência.” No projeto de lei que esta quarta-feira foi entregue pelo PS, com o objetivo de proceder “ao reforço do quadro sancionatório e processual em matéria de crimes contra a liberdade e autodeterminação sexual de menores”, anuncia-se que o crime é alterado “no sentido de eliminar definitivamente a referência ao “abuso da inexperiência” como elemento do tipo” e lhe é conferido “caráter público.”

Esta intenção, que está apenas na exposição de motivos – no elenco dos vários artigos cuja redação o projeto altera não figura o 173º -, resultaria na criminalização de qualquer ato sexual (incluindo beijos, afagos e outros atos classificados como “ato sexual de relevo”) entre um adulto, ou seja, alguém de 18 ou mais anos, e uma pessoa entre os 14 e os 16, o qual poderia ser denunciado às autoridades por qualquer pessoa.

“Não se pode limitar a liberdade sexual sem motivo, considerar que todos os atos sexuais entre um adolescente dos 14 aos 16 e alguém maior de idade são forçosamente crime.”

Uma possibilidade que a penalista Inês Ferreira Leite não tem dúvidas em considerar “manifestamente inconstitucional”. Porque, explica, “viola o direito à liberdade sexual. Não se pode limitar a liberdade sexual sem motivo, considerar que todos os atos sexuais entre um adolescente dos 14 aos 16 e alguém maior de idade (que poderá ter apenas18 ou 19 anos) são forçosamente crime.”

Mesmo no crime de “abuso sexual de crianças” (sobre menores até 13 anos), prossegue esta professora da Faculdade de Direito da Universidade de Lisboa, “a epígrafe – abuso – implica que há um dissentimento, um constrangimento, e que tal tem de ser demonstrado.” Porque, lembra, não se está apenas a falar de penetração e cópula, em relação às quais será óbvio que uma criança até 13 anos não pode, em princípio, consentir (sobretudo tratando-se de praticá-las com um adulto), mas outro tipo de atos, que poderão ou não constituir abuso.

Sucede que, argumenta Ferreira Leite, se se retirar o “abuso da inexperiência” ao crime tipificado no 173º, sem mais alteração, o resultado é uma norma “neutra”. Que poderia, alega, “ser salva em tribunal, se sujeita a uma interpretação corretiva de acordo com a Constituição. Mas a consequência imediata da alteração seria mesmo a interpretação segundo a qual se criminalizaria todo e qualquer ato sexual nessas circunstâncias – entre um adulto e um adolescente dos 14 aos 16.”

“Tem de estar abuso em algum lado na tipificação do crime”

A penalista defende no entanto uma alteração do artigo 173º, e exatamente no sentido de ser dele retirada a expressão “abuso da inexperiência”. Porque, diz, “esta tem sido usada para, sobretudo em casos em que a vítima é do sexo feminino, alegar que se já tem experiência sexual não há crime. Quando não não é a experiência objetiva da vítima que está em causa, é a forma como o ato sexual ocorre que tem de ser analisada: se houve consentimento viciado.” O ponto é que, porém, “o abuso tem de estar em algum lado na tipificação do crime. Pode estar na epígrafe – o crime pode passar a ser “abuso sexual de adolescentes” – ou manter-se no texto, retirando só o “da inexperiência.” – mas tem de haver menção a tratar-se de um ato abusivo.”

De outra forma, crê Ferreira Leite, “se a alteração for a anunciada na exposição de motivos e caso fosse aprovada, se levada ao Tribunal Constitucional seria revogada com força obrigatória geral, o que significaria que o crime deixaria de existir.”

Em todo o caso, sublinha, “a exposição de motivos de um projeto de lei vale zero. Se não se propõe uma redação para o artigo não há proposta.”

“Se a alteração for a anunciada na exposição de motivos e caso fosse aprovada, se levada ao Tribunal Constitucional seria revogada com força obrigatória geral, o que significaria que o crime deixaria de existir.”

O DN tentou esclarecer a questão com os primeiro signatários do projeto de lei nº1239/XIII, Filipe Neto Brandão, Susana Amador e Pedro Delgado Alves, mas nenhum dos deputados esteve disponível para explicar o motivo pelo qual não foi proposta uma redação para o artigo 173º. Quanto à criminalização de todo e qualquer ato sexual entre um maior e um adolescente dos 14 aos 16, foi respondido que tal resulta da transposição da Convenção de Lanzarote e da Decisão Quadro 2004/68 do Conselho Europeu.

Quer uma quer outra definem como crianças os menores de 18 anos, o que não significa, como certifica Ferreira Leite, “criminalizar tudo. A tutela é mais intensa porque se trata de menores mas não é tudo crime.”

Normas internacionais falam de coação e abuso

Aliás, na Convenção de Lanzarote, de 2007, lê-se no artigo 18º, ” Abusos sexuais”, que cada parte (cada Estado, portanto), “deve tomar as medidas legislativas ou outras necessárias para qualificar como infração penal (…) a prática de ato sexual com uma criança que, nos termos das disposições legais nacionais relevantes, não tenha ainda atingido a idade legal prevista para o efeito”, sendo cada uma das partes a “determinar a idade abaixo da qual não é permitido praticar atos sexuais com uma criança” e não devendo os atos sexuais consentidos entre menores ser criminalizados.

Devem ainda, nos termos da convenção, ser criminalizada a prática de ato sexual com uma criança “por meio de coação, violência ou ameaça”, ou abusando “de reconhecida posição de confiança, autoridade ou influência sobre a criança, incluindo o ambiente familiar” ou de “uma situação de particular vulnerabilidade da criança, nomeadamente devido a incapacidade mental ou física ou a uma situação de dependência.”

Quanto à aludida Decisão Quadro, respeitante à luta contra a exploração sexual de crianças e a pornografia infantil, determina que “as investigações ou a instauração de procedimento penal por infrações abrangidas pela presente decisão-quadro não dependem de denúncia ou queixa por uma pessoa que tenha sido vítima da infração” – o que terá resultado na proposta do PS de transformar o crime de atos sexuais com adolescentes num crime público.

A Decisão Quadro especifica também que devem ser puníveis comportamentos intencionais que passem pela prática de atos sexuais com uma criança, “sempre que se faça uso de coação, força ou ameaças”, ou “se abuse de posição manifesta de tutela, autoridade ou influência sobre uma criança”, o que indica, no sentido do defendido por Inês Ferreira Leite, que tem de existir pelo menos abuso para definir a existência de crime.

Cada vez mais jovens e dependentes

Julho 6, 2019 às 6:15 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Photo by Tim Gouw on Unsplash

Notícia do Correio da Manhã de 26 de maio de 2019.

Vanessa Fidalgo

Os telemóveis são o novo melhor amigo, mas, em excesso, causam transtornos.

Os telemóveis vieram para ficar na vida das famílias portuguesas e o estar constantemente ligado é uma realidade à qual já nem os mais pequenos escapam. O aparelhinho de uso pessoal com mil e uma utilizações divide opiniões mas, sobretudo, tem tendência para fugir ao controlo paternal e às recomendações dos pediatras.

Segundo um estudo da Entidade Reguladora da Comunicação Social (ERC), uma em cada cinco crianças portuguesas entre os três e os oito anos têm telemóvel e metade são smartphones. Mas subindo um pouco a fasquia da idade, o telemóvel mostra-se incontornável. Segundo o Barómetro de Telecomunicações da Marktest, no primeiro trimestre de 2018 83% das crianças portuguesas entre os 10 e os 12 anos tinham telemóvel, número que passa para os 97% se considerarmos os jovens entre os 13 e os 17 anos.

De acordo com o estudo ‘Happy Kids: Aplicações Seguras e Benéficas para Crianças’, publicado pela Universidade Católica Portuguesa no ano passado, os pais são os primeiros a passar os dispositivos eletrónicos para as mãos dos filhos, tornando-os uma espécie de babysitter eletrónica para quando é preciso ‘trabalhar em casa’ ou manter ‘os miúdos calmos no restaurante’ – foram as principais razões apontadas. E os que mais usam aplicações são os que têm entre zero e os dois anos.

Berta Pinto Ferreira, pedopsiquiatra, lembra que a Sociedade Portuguesa de Pediatria não recomenda o uso de telemóveis por crianças com menos de 2 a 3 anos, mas o que lhe chega ao consultório é bem diferente. “Começam mais cedo e passam cada vez tempo a mais a brincar com eles nessa ou em idades mais avançadas, segundo nos dizem as consultas e os estudos mais recentes”. Por um lado porque as próprios pais “estão agarrados ao telemóvel”, por outro pela própria “necessidade de os manterem mais sossegados porque estão cansados, porque têm de trabalhar, fazer coisas, etc”.

Mas as consequências não se fazem demorar e manifestam a vários níveis. “Há estudos que apontam para trasos no desenvolvimento da linguagem, que se desenvolve em contacto com o outro e os telemóveis, obviamente, não nos respondem. Depois tem impacto na empatia (que também se desenvolve com o outro), no sono, na obesidade porque é uma atividade sedentária e, por último, a consequência final é a dependência”, avisa. A

Mas os telemóveis são “muito mais apelativos que um livro, atrativos e, se forem usados de forma acompanhada, como ferramenta de aprendizagem, recorrendo a alguns jogos educativos, até podem desenvolver algumas capacidades cognitivas e contribuir para a aprendizagem”, reconhece. E até mesmo em termos de socialização também têm as suas vantagens: “muitos miúdos levam-nos para a escola para ouvir a mesma música juntos. Isso é bom”.

O problema é o tempo que se passa a interagir só com eles. Segundo um estudo exploratório feito pelo Centro da Criança e do Adolescente do Hospital CUF Descobertas publicado em Março deste ano pela revista ‘Acta Médica Portuguesa’: 3,9% das crianças inquiridas revelaram comportamentos típicos de dependência e um terço (33,3%) foram consideradas em risco.

“Chegam-nos adolescentes com sinais claros de dependência, que muitas vezes estão até às duas ou três da manhã no telemóvel, com claro impacto psicológico: além de cansaço, trazem perturbações de ansiedade e depressivas. Por outro lado, atualmente, ninguém desliga os telemóveis, estamos disponíveis 24 horas por dia não vá alguém querem falar connosco a qualquer hora, e isso também cria stress. E há situações de dependência que têm de ser tratadas como tal”, frisa Berta Pinto Ferreira que apela “à sensibilidade dos pais” e ao “devido acompanhamento”.

João, de nove anos, e Afonso, de oito, usam o tablete desde o primeiro ano de vida, para ver vídeos, desenhos animados e jogar. Mas o telemóvel chegou lá a casa causado por outras vicissitudes. “Quando eu e o pai nos separámos, há um ano, demos-lhes os telemóveis para podermos falar com eles quando estivessem na casa do outro. No início serviu para isso, para trocar aquela mensagem de despedida, antes de deitar. Agora eles usam-no mais para os vídeos e para falar no grupo dos colegas de turma do WhatsApp”, afirma Tânia Parreiras, a mãe, de 36 anos. Mas, por vezes, também se esquecem dele desligado ou sem bateria “durante dias e dias a fio” e preferem ir fazer outras coisas, concretamente, jogar futebol. Tânia, reconhece, no entanto, que há muito que o pediam: “Talvez desde os cinco, seis anos, sobretudo o João”.

A mãe controla o que veem no You Tube através do histórico, pois os garotos usam a conta de Tânia para aceder. “Redes sociais ainda não têm e não sei muito bem como vou reagir quando acontecer. Uma coisa é certa: vou controlar”, garante. O mesmo acontece em alturas de testes e trabalhos de casa. “Os aparelhos ficam longe”, frisa. Mas vão em alturas de férias e passeio:” talvez porque nós, os pais, quando estamos mais cansados ou precisamos de fazer tarefas. Quando eles eram pequenos levavam sempre o tablet para ir a um restaurante”.

Luísa Januário, 42 anos e três filhas. Ana Carolina, de 10 anos, Catarina, de 17 e Alexandra de 19. Tiveram o seu primeiro telemóvel por volta dos dez anos. A mãe reconhece no entanto, que “entre a mais velha e a mais nova, houve diferenças geracionais”.

O de Ana Carolina chegou há poucos meses, comprado com o seu próprio dinheiro, amealhado das mesadas e prendas de aniversário. “Desde pequena, dos quatro ou cinco anos, que quer mexer no meu ou no das irmãs”. Usa-o essencialmente para “jogar, ver vídeos e conversar no Whatsapp com os colegas de turma, onde já quase todos têm também telemóvel. “Também tem Instagram, foram as irmãs que lhe criaram, mas sou eu que tenho a password”, diz a mãe.

Na escola primária, onde frequenta o 4º ano, os telemóveis só saem da mochila à hora do recreio. O que não a deixa propriamente feliz: “antes brincávamos mais, agora parece que o recreio perdeu a piada porque está tudo sentado nos telemóveis!”, lamenta Ana Carolina.

Para a mãe, são um mal necessário: “Sobretudo em relação às mais velhas, para saber onde e como estão. Mas acho que não devemos proibir porque o fruto proibido é sempre o mais apetecido”. Por isso, há regras bem definidas, até porque Ana Carolina, além da escola, tem outros deveres: estuda no conservatório nacional de música e toca percussão numa banda filarmónica. “Durante a semana, não há telemóvel. E aí sim, está um bocadinho de manhã, depois mais um bocadinho à tarde. Mas tem tempo para tudo: trabalhos de casa, música, brincar e telemóvel”, diz Luísa, que reconhece que muitas vezes os pais facilitam, “nem tanto por pressão dos miúdos mas porque o tempo é pouco e é preciso entretê-los com qualquer coisa”. Luísa já usou o argumento de tirar o telemóvel como castigo: “por não estarem a fazer o que deviam”. E resultou.

Lá em casa, é Catarina, de 17 anos, que passa mais tempo agarrada ao aparelho. Tanto que às vezes se sente farta. “É verdade que ás vezes deixo os trabalhos de casa e outras coisa para depois para estar no telemóvel e fico horas a mais do que devia. Mas às vezes também fico farta e até sinto que preciso de fazer um ‘detoux’.

Os crimes do teclado
Tito de Morais, fundador do projeto MiudosSegurosNa.Net, alerta para o facto destes dispositivos promoverem a “constante busca por atenção e estímulo da superficialidade através a comparação social em detrimento da   profundidade”.

Ao parecer ‘versus’ ser juntam-se os riscos físicos: “o cyberbullying e os outros riscos potenciais, resultantes da
exposição potencial a conteúdos impróprios, contactos e comunicação com terceiros – conhecidos ou desconhecidos – riscos associados a práticas comerciais e publicitárias não-éticas e, sobretudo, à datificação das crianças”. Ou seja, a divulgação de dados pessoais que possam por a sua integridade em risco.

Aos pais cabe uma tarefa com nome feio: controlar. “O que é mais difícil por ser um dispositivo privado, móvel, e de bolso. No entanto, os principais sistemas operativos disponibilizem ferramentas de controlo parental e existem no mercado ferramentas especializadas neste tipo de tarefas que podem facilitar a vida aos pais”, explica o especialista em segurança na internet Tito de Morais.

O recreio já é digital
Às escolas, os telemóveis também já vieram para ficar. O recreio, por natureza, é uma altura livre, que os alunos ocupam da forma que pretenderem, durante a qual – segundo o Estatuto do Aluno – o uso de telemóveis e outros dispositivos tecnológicos dentro do recinto escolar só é permitido com autorização da direção da escola ou do   professor. “Os limites estão portanto definidos. A questão é da vontade em os fazer ou não fazer cumprir. Pessoalmente, não me parece que a proibição seja a solução. Alias veja-se a situação presentemente. Se as crianças passam os intervalos ocupadas a olhar para os ecrãs, a culpa é nossa, porque como adultos não lhes arranjarmos alternativas mais interessantes para ocuparem o seu tempo. Às tantas, são animadores desportivos, artísticos e culturais nos intervalos. Às tantas, o que falta não é ser mais rígidos e impor limites, às tantas o que falta é ensinar as crianças a brincar”, sugere Tito de Morais.

Mas é também na escola que os professores mais sentem os efeitos dos telemóveis. Judite Esteves, professora na EB 2,3 Cardoso Lopes, na Amadora, nunca teve conhecimento na sua escola de um crime de cyberbullying mas já presenciou autênticos dramas quando há um aparelho “apreendido, perdido ou roubado”.

“Sente-se nos jovens o desgosto de ficar incomunicável aliado ao medo da reação dos encarregados de educação. É principalmente nestas situações que constatamos o nível exagerado de dependência”, constata. Na Cardoso Lopes, as regras estão bem definidas: É obrigatório todos os alunos depositarem o aparelho, devidamente desligado, em bolsas numeradas que existem à entrada de todas as salas de aula.

Mas aos intervalos, pelos ecrãs que os seus olhos espreitam e somam de soslaio, não deverá andar “muito longe da verdadeira percentagem” se considerasse que cerca de 90 por cento dos alunos têm telemóvel e alguns têm mais do que um…

“Tanto é usado para comunicar como para jogar. Sem dados concretos, a sensação que tenho é que as raparigas o utilizam mais para comunicar nas redes sociais e os rapazes para jogar”, calcula.

Mas o que mais constatam os professores é o nível de dependência. “O telemóvel tornou-se um objeto de extrema importância na vida da maioria das pessoas. Dificilmente poderia ser diferente a relação com um utensílio que reúne tecnologias que permitem telefonar, enviar mensagens, aceder a sites, redes sociais, vídeos, jogar, pesquisar, fotografar e certamente muito mais… Possivelmente qualquer um dos meus alunos poderia juntar ainda outras funções que desconheço. Quando uma criança tem acesso a um instrumento desta dimensão e aprende a manuseá-lo o caminho para a dependência está aberto. Uns utilizam-no de forma moderada e saudável, outros servem-se dele para ações que poderão ser consideradas prejudiciais, não só para si mas muitas vezes para os outros. Causando muitas vezes situações de indisciplina que são alvo de sanções”.

Por isso, equilíbrio e bons exemplos são precisos, avisa a professora: “O bom senso é geralmente o melhor caminho. Mas uma coisa é certa, não só os encarregados de educação, mas também a escola têm que aceitar, acompanhar os avanços tecnológicos e usufruir e deixar usufruir de tudo que há de positivo nestes avanços”.

Novos ossos estão a crescer nos crânios dos jovens devido ao uso excessivo do telemóvel

Junho 29, 2019 às 8:20 pm | Publicado em Estudos sobre a Criança | Deixe um comentário
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David Shahar e Mark Sayers – Scientific Reports

Notícia da RTP Notícias de 21 de junho de 2019.

As novas tecnologias mudaram, indubitavelmente, a nossa forma de vida. Sabemos que os novos dispositivos eletrónicos alteraram a forma como comunicamos, como trabalhamos, como vivemos. Revolucionou a forma como aprendemos, assim como expandiu a quantidade de informação disponível, anteriormente mais limitada.

Hoje, não nos imaginamos a viver sem elas. Mas sabemos também agora que estas novas tecnologias, em particular os telemóveis, estão também a transformar o corpo humano.

Era já conhecido que os telemóveis afetam a saúde ocular. Também a coluna e até o cérebro. Mas não sabíamos que poderia afetar o nosso crânio, nem se imaginava que novos ossos poderiam crescer com a utlização em excesso destes aparelhos.

Um estudo feito pelos investigadores australianos David Shahar e Mark Sayers, da Universidade de Queensland, analisou os crânios de mais de mil pessoas, com idades compreendidas entre os 18 e os 86 anos. Concluíram que 400 pessoas, sobretudo os mais jovens, tinham tido um crescimento de ossos na base dos crânios, o que dizem ser uma mudança corporal provocada pelo uso crescente da tecnologia moderna.

A investigação concluiu que as pessoas (sobretudo os jovens) estão a desenvolver “uma exostose proeminente, que emana da protuberância occipital externa”. Ou seja, esporões ósseos estão a formar-se na parte de trás do crânio. São pequenos crescimentos ósseos que podem formar-se na extremidade dos ossos e que ocorrem quando uma inflamação danifica a cartilagem e o corpo tenta reparar o dano, fazendo crescer mais osso. Durante o estudo, os autores encontraram esporões ósseos cujo tamanho variava entre os 10 e os 31 milímetros.

Os investigadores afirmam que a inclinação frontal da cabeça, ao deslocar o peso da coluna para os músculos da cabeça, provoca um crescimento ósseo nas ligações dos tendões e ligamentos. Assim, acreditam que os dispositivos eletrónicos, em particular os telemóveis, estão na origem do problema.

Quais são as possíveis consequências?

O que reserva o futuro para os jovens adultos que desenvolvem, como referem os autores, “um processo degenerativo (…) num estágio tão inicial das suas vidas”?

Shahar acredita que esta formação óssea pode conduzir a uma deformidade grave na postura, que, por sua vez, pode provocar dores no pescoço, nas costas, e dores de cabeça crónicas. Alguns esporões ósseos podem também requerer tratamento, conforme o tamanho e a gravidade.

O cirurgião ortopédico David Geier afirma no entanto que este problema pode ser prevenido. “As pessoas que estão preocupadas com isto podem começar a trabalhar com um fisioterapeuta para aprender exercícios para fortalecer os músculos que ajudam com a sua postura”, disse à NBC News.

E acrescenta que há pequenas mudanças que podem ajudar, como “colocar almofadas por baixo dos computadores e segurar no telemóvel ou no tablet um pouco mais acima”.

Estudo levanta dúvidas

Este estudo tem recebido críticas distintas, tendo sido apoiado por vários especialistas e rejeitado por outros.

Alguns afirmam que o trabalho é baseado em raios-x antigos, não tem um grupo de controlo, e não consegue provar a causalidade. Além disso, as pessoas que participaram no estudo tinham-se especificamente queixado de dores no pescoço e procuraram um médico, o que significa que não é claro como os resultados se aplicam ao resto da população.

David Langer, diretor de neurocirurgia no Hospital Lenox Hill, disse ao The New York Times que “é mais provável ter uma doença degenerativa dos discos ou desalinhamento do pescoço do que um esporão ósseo a crescer no crânio”.

À procura de likes, menores expõem intimidade nas redes sociais

Junho 28, 2019 às 12:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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DN Life

Notícia e imagem do DN Life de 7 de junho de 2019.

Numa sociedade altamente sexualizada, crianças e adolescentes partilham fotos de momentos íntimos para gerar mais interação nas redes sociais.

Texto de Joana Capucho

Mais de 110 menores foram identificados recentemente em Espanha pela partilha de conteúdos com teor sexual nas redes sociais. Em causa estão vídeos de momentos de intimidade publicados em plataformas como Instagram, Twitter ou YouTube. Segundo a Polícia espanhola, há casos em que as imagens de crianças nuas ou seminuas foram partilhadas pela família, mas existem outros em que foram os próprios menores a publicar as imagens. O objetivo, diz o comunicado das autoridades, era “conseguir novos seguidores para os seus canais do Youtube ou mais likes nas suas publicações”.

Tito Morais, fundador do MiudosSegurosNa.Net, confessa que ficou “surpreendido” quando leu a notícia, mas, após alguma análise, considera que “faz sentido” tendo em conta a sociedade em que vivemos. “Vários estudos indicam que cada vez mais as redes sociais são um mecanismo de afirmação social perante os pares, sendo conhecidos vários efeitos negativos das mesmas ao nível da saúde mental”, diz à DN Life.

Na opinião do promotor do projeto de segurança online, estas plataformas “promovem cada vez mais a superficialidade em detrimento da profundidade”. O que vale atualmente é sobretudo “o parecer”, o que se “traduz na procura do like”.

Por cá, não são conhecidos casos de crianças ou adolescentes que partilhem conteúdo sexual com o objetivo de gerar mais interação nas redes sociais. “De forma deliberada, para ter mais likes ou seguidores, não tenho noção que aconteça”, diz a psicóloga Vânia Beliz, que tem participado em várias sessões sobre os perigos da internet nas escolas. Na opinião da sexóloga, estes são “comportamentos típicos da adolescência, de pisar o risco, mas que nesta altura têm consequências mais graves”.

O facto de as crianças e adolescentes viverem “num ambiente altamente sexualizado e de saberem que o sexo e a transgressão atraem” pode ajudar a explicar o fenómeno. “Os miúdos fazem o que veem fazer. Os videoclips são altamente erotizados, assistem a filmes que não são adequados para a idade”, explica a psicóloga. Ao mesmo tempo, “estão num processo de experimentação, de transgressão, de testar os limites”. O grande problema, frisa, “é que se colocam num cenário perigoso, porque a internet tem uma capacidade de divulgação dos conteúdos brutal”.

A necessidade de reconhecimento e de dar nas vistas sempre existiu, lembra a sexóloga, “mas agora surge de uma forma mais perigosa”, porque acontece no meio digital. “Há necessidade de ser aceite, de fazer alguma coisa que suscite a atenção dos outros. Estão numa altura em que é importante ter aprovação”, refere a psicóloga, destacando que “o sexo vende, chama a atenção”.

Daniel Cardoso, professor na Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologias e membro do projeto EU Kids Online, também não tem conhecimento de casos como aqueles que foram relatados em Espanha. “Mas, do que tenho visto, os jovens e as jovens, como quaisquer outras pessoas com vida sexual, sexualidade, interesses íntimos e que vivem numa sociedade que sobrevaloriza a sexualidade e a experiência sexual, acabam por mobilizar as suas próprias representações, às vezes por questões motivadas pela sua própria vontade, outras vezes para fins mais instrumentais, como parece ser o caso”, refere o investigador.

A serem reais, destaca Daniel Cardoso, “este tipo de ações têm de ser lidas no contexto de uma sociedade e cultura que sobrevaloriza a questão da nudez, da sexualidade e da sexualização dos corpos”. Como estão em causa menores, o docente universitário diz que se levanta outra problemática: “Tecnicamente, o que produzem pode ser considerado pornografia infantil, o que mostra o quão pouco adaptadas à realidade as nossas leis estão”. Há um caso, recorda, de uma adolescente americana que foi detida por posse e distribuição de pornografia infantil, depois de ter enviado uma foto sua ao namorado. Em causa, frisa, estão também “questões relacionadas com a autonomia sexual”.

“Vivemos numa sociedade que hiperssexualiza os jovens e, quando estes começam a testar os seus limites, achamos que é problemático, mas não problematizamos o contexto”, diz Daniel Cardoso, que prefere colocar a questão de uma outra forma. “Que sociedade é esta que faz com que este tipo de ações faça sentido? Se fazem isto, é porque têm resultados. Que cultura é esta que incentiva e mobiliza este tipo de práticas?”.

Nem a GNR nem a PSP têm registo de casos de menores que publicam fotos ou vídeos nus. Nas escolas, conta Vânia Beliz, o mais frequente é ler testemunhos de crianças e adolescentes “que já partilharam conteúdo erótico ou íntimo, que se filmaram ou que receberam ameaças” relacionadas com o sexting. Segundo a psicóloga, os promotores das ações de sensibilização leem “coisas horríveis” quando pedem relatos escritos, como casos em que as raparigas tinham enviados nudes aos namorados que os mostraram aos amigos ou que tinham ido a festas, consumido bebidas alcoólicas e filmado situações íntimas.

Tito de Morais, que há vários anos tem vindo a alertar para esta problemática, diz que, em Portugal, o que se sabe é que “há jovens que praticam sexting e que são coagidos a fazê-lo por namorados ou namoradas”. Daí “resulta muitas vezes sextortion (para extorsão de dinheiro ou favores sexuais)” e, em alguns casos, revenge porn, ou seja, publicação de vídeos ou imagens de cariz sexual sem o consentimento do outro.

Conselhos:

  • Nunca partilhar imagens ou vídeos de cariz íntimo na internet pois, quando disponibilizados na web, perde o controlo sobre a sua utilização e partilha.
  • Acompanhar a atividade das crianças na internet e a utilização das redes sociais.
  • Informar-se de forma a aumentar a literacia digital.
  • Só permitir o acesso ao telemóvel às crianças que mostrem maturidade para trabalhar com o dispositivo.
  • Se necessário, investir em programas de supervisão para controlar a atividade dos menores online.
  • Liderar pelo exemplo: não fazer uma utilização excessiva dos smartphones e das redes sociais.
  • Criar zonas livres da utilização de dispositivos eletrónicos, nomeadamente o local da refeição e os quartos.
  • É aconselhável ter um perfil nas redes sociais onde os menores estão inscritos, mas resista à tentação de fazer comentários sem o seu consentimento.
  • Não adicionar desconhecidos.
  • Incluir os menores no processo de definição de regras, uma vez que a imposição tende a não funcionar.
  • Ter atenção a comportamentos das crianças relacionados com o isolamento, nervosismo, falta de auto estima, insegurança, absentismo escolar, perda de apetite ou apresentação de lesões físicas.

 

 

A nossa ideia de sucesso torna os adolescentes infelizes – Eduardo Sá

Junho 26, 2019 às 6:00 am | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Artigo de opinião de Eduardo Sá publicado no Observador de 27 de maio de 2019.

Um adolescente de sucesso é um “tecnocrata de mochila” aos 15 e um “ídolo” antes dos 30. É uma ideia gananciosa e vaidosa de sucesso; que não devíamos reclamar para os adolescentes.

Noutro dia, perguntaram-me como se educa um adolescente para o sucesso. E eu fiquei embaraçado. “Ter sucesso é eleger um sonho e lutar por ele” — respondi. “Em que mundo é que anda?”, perguntou-me o pai. “Neste”, respondi. Mas, muitas vezes, tenho a sensação de que quem anda “na lua” talvez não seja eu.

Porque aquilo a que se vai chamando sucesso parece supor que não se tenha derrotas, nem dúvidas, nem vitórias “a safar”. E que se tenha, invariavelmente, boas notas, claro. Que se saiba (quase sempre) aquilo que se quer. Que se passe por todas as mudanças da adolescência sem sobressaltos. Que se seja quase indiferente aos diversos momentos maus duma família e aos solavancos que o mundo dá, dentro do corpo e fora da escola. Que se ponha, em primeiro lugar, os estudos e só depois o namoro. Que se seja sossegado e se tenha “bom comportamento”. Que as grandes causas sociais ou a política não passem de “distracções”. Que, mal se terminem os estudos, se comece a trabalhar. Que se seja “bom” naquilo que se faz. E que se ganhe muito dinheiro, de preferência, muito depressa. Mesmo que o sucesso resulte dum “casamento de conveniência” e não de um grande amor.

A nossa ideia de sucesso torna os adolescentes infelizes! Porque “robotiza” a adolescência. E transforma miúdos saudáveis, que entram na escola a perguntar “Porquê?”, em “produtos normalizados”. E faz com que, contra a sua vontade, se tornem, um ror de vezes, exemplos infelizes de “inteligência artificial”. A nossa ideia de sucesso é muito pouco amiga dum pensamento livre, interpelante e “escutador”. Porque não lhes dizemos que não se chega ao sucesso sem fazermos perguntas, sem nos pormos em causa, sem hesitações e sem contradições. Que as escolhas são sempre uma renúncia à omnipotência. E que o sucesso não se constrói à margem do desejo. Sem “um sonho” pelo qual se lute. E sem paixão!

Mais grave, ainda, é que esta ideia de sucesso (que vamos alimentando de forma preguiçosa) pressupõe que os nossos filhos escolham aos 14 ou 15 — sem que vacilem — uma “carreira de sucesso” que vigore pelos próximos 55 anos. E que, tendo os adolescentes o “azar” de terem notas muito altas, eles “só” tenham que optar entre os cursos de medicina, de engenharia bio-médica, de gestão, na Universidade Nova, ou engenharia aero-espacial, no Técnico.

Mas será que os mesmos pais que esperam todo este “sucesso” dos seus filhos são, eles próprios, um exemplo de sucesso em todas as áreas das suas vidas? E não estarão a exigir-lhes aquilo que os próprios pais fazem — hoje, inclusive — com imensa dificuldade como, por exemplo, escolher? E será que lhes dizem que ter sucesso é escolher não uma ou duas ou três mas inúmeras vezes, ao longo da vida?

O que se passa, então, nesta ideia de “sucesso”? Não será que associamos — por vezes, perigosamente — o sucesso às boas notas (independentemente do “pó de arroz” que muitos lhes põem, da adolescência que se hipoteca para as ter e do facto de termos passado a conviver com naturalidade com as equipas de “explicadores” a trabalhar para os adolescentes), como se, em todos os momentos, fosse sempre assim. E como se ter-se vida, autonomia, afoiteza, garra, tolerância à frustração, um pensamento próprio e convicções não fossem componentes indispensáveis para que eles se construam de forma mais saudável?

A nossa ideia de sucesso torna os adolescentes infelizes! Porque transforma miúdos saudáveis em “crianças de estufa”. Porque presume que um adolescente de sucesso é um “tecnocrata de mochila” aos 15 e um “ídolo” antes dos 30. A nossa ideia de sucesso torna os adolescentes infelizes porque presume que quanto maior for a notoriedade e mais dinheiro se ganhe, muito depressa, mais poderoso se seja e mais sucesso se tenha.

É uma ideia solitária, gananciosa e vaidosa de sucesso; que não devíamos reclamar para os adolescentes. E de fórmulas do género: “O importante não é viver; é saber viver; muito próxima do modo como “os outros” se transformam em “utensílios descartáveis”. Como se, à escala duma escolha de sucesso, a “fórmula” fosse: “Escolhe uma namorada rica. E, depois, faz como se faz com a água tónica da Schweppes; aprende a gostar”. Ao contrário, se os adolescentes pegarem em tudo aquilo que os encante e interesse, se uma escolha for a síntese de tudo aquilo que tenha a ver com eles, se juntarem sonho e paixão, e fizerem escolhas muito mais baseadas nisso do que, unicamente, nas notas que tenham, tornam-se singulares e inimitáveis em tudo o que fazem. Destacam-se, claro; quase sem quererem. E serão pagos para “brincar”. Não seria mais fácil para os adolescentes se déssemos todos um saltinho “à Terra”?

 

20% das mortes dos 15 – 24 anos devem-se ao consumo de álcool

Junho 25, 2019 às 2:00 pm | Publicado em Divulgação | Deixe um comentário
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Mais informações no link:

http://www.sicad.pt/pt/Paginas/detalhe.aspx?itemId=297&lista=SICAD_NOVIDADES&bkUrl=/BK

Os dois primeiros anos são muito importantes para as crianças, mas a adolescência é mais

Junho 25, 2019 às 6:00 am | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia do i de 5 de junho de 2019.

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