Jovens viciados em jogos de computador são cada vez mais novos

Setembro 14, 2019 às 1:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia da RTP Notícias de 19 de agosto de 2019.

Há cada vez mais jovens dependentes de jogos de computador. Para muitos o problema já só se resolve com o internamento.

É um tratamento quase inexistente nos hospitais públicos portugueses. E no sector privado um tratamento destes pode custar três mil euros por mês.

Em Portugal, na área da saúde mental, não há estudos epidemiológicos. Não há números sobre este assunto que seriam fundamentais para organizar uma estratégia de prevenção.

Visualizar a reportagem no link:

https://www.rtp.pt/noticias/pais/jovens-viciados-em-jogos-de-computador-sao-cada-vez-mais-novos_v1167363

Voices of Children and Young People in the EU – novo relatório da Child Helpline International

Agosto 20, 2019 às 2:30 pm | Publicado em Relatório | Deixe um comentário
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Descarregar o relatório no link:

Voices of Children & Young People in the EU – Data from 2017

Cristina Ponte – EU Kids Online: Como é a internet usada pelos jovens e pelas suas famílias?

Agosto 20, 2019 às 12:00 pm | Publicado em Estudos sobre a Criança | Deixe um comentário
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Texto do 90segundos de ciência de 16 de julho de 2019.

Esta investigação tem como objetivo conhecer como as crianças e jovens usam a internet e os meios digitais, e qual o impacto que estas experiências têm no seu bem-estar e no seu desenvolvimento.​

Cristina Ponte, docente na Faculdade de Ciências Sociais e Humanas da Universidade Nova de Lisboa (NOVA FCSH) e investigadora no Instituto de Comunicação da Nova (ICNOVA), coordena em Portugal o estudo europeu EU Kids Online.

Este estudo tem como base uma rede de inquéritos realizados a crianças e jovens entre os 9 e os 17 anos em vinte países da União Europeia.

“Para recolhermos este conhecimento nós fazemos inquéritos nacionais nos mais de vinte países que participam nesta rede. Nesses inquéritos temos perguntas que crianças e jovens dos 9 aos 17 anos respondem sobre as suas práticas digitais, e também temos perguntas sobre os modos como a sua família, os seus amigos, e a escola que frequentam têm uma intervenção na forma como elas lidam com o digital”, refere.

O EU Kids Online insere-se numa rede de investigação criada em 2006 que já se encontra na sua quarta edição. Entre 2015 e 2018 foram realizados novos inquéritos a crianças e jovens dos países que participam nesta iniciativa.

Alguns dos dados preliminares desta análise apontam para uma maior necessidade dos pais incentivarem os filhos a retirar um maior proveito da informação disponível online.

Os resultados de 2018 indicam que 60% dos jovens portugueses ajudam com frequência os pais a usar a internet. Contudo, apenas um quinto dos pais incentiva os filhos a pesquisar por informação online.

Estes dados também demonstram que as crianças mais novas gostam de fazer atividades online com os seus pais.

Para Cristina Ponte esta oportunidade deve ser usada pelos pais para ensinar os filhos sobre os cuidados a ter com a informação que é lida online.

“Enquanto os adolescentes já prezam a sua privacidade, as crianças mais novas gostam de estar com os pais a fazer atividades. Aí, de uma maneira informal, pode ser dada muita formação sobre formas de pesquisar, cuidados a ter com o que se lê, não acreditar em tudo o que aparece nos ecrãs, entre outros aspetos”, conclui.

Saiba mais sobre a investigadora em: Linkedin | Researchgate | Google Scholar | NOVA FCSH

Ouvir as declarações de Cristina Ponte no link:

Ep. 667 Cristina Ponte – EU Kids Online: Como é a internet usada pelos jovens e pelas suas famílias?

El perfil es el de un joven de entre 15 a 25 años que realiza 50 llamadas telefónicas y envía más de 400 WhatsApp diariamente

Agosto 11, 2019 às 1:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia e imagem do Salamanca24horas de 14 de julho de 2019.

Un adicto al teléfono móvil puede estar enganchado casi un día entero

El perfil es el de un joven de entre 15 a 25 años que realiza 50 llamadas telefónicas y envía más de 400 WhatsApp diariamente. Cuando el nivel de dependencia es total las consecuencias físicas y mentales de deterioro en el enfermo son evidentes.

El Centro Específico para el Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones Sociales (CETRAS) de Valladolid, que trabaja en toda Castilla y León, ha hecho a través de su Grupo Mixto una evaluación de la actual situación de la adicción a la tecnología y, en concreto, se ha centrado en el teléfono móvil.

El actual perfil de adicto es un joven de entre 15 a 25 años que puede llegar a estar conectado entre 15 y 22 horas en un solo día, que tiene una relación permanente de contacto con el móvil.  Diariamente realiza más de 50 llamadas telefónicas, envía más de 400 mensajes de WhatsApp día y recibe más de 800.

Son personas que sacrifican sus intereses personales como dormir, comer, relacionarse en beneficio del interés del móvil -batería, saldo, cobertura, ofertas-. Algunos de los pacientes han llegado a tener hasta trece móviles a la vez.

Las consecuencias de esta adicción son evidentes cuando el nivel de dependencia es máximo. Además de un empobrecimiento económico, se producen alteraciones de su humor y carácter, volviéndose taciturnos, irritables, desconsiderados, mentirosos y cínicos. Físicamente también se dan cambios como inapetencia, insomnio, exclusión de las comidas y cefaleas.

“Hay casos en los que se ha gastado más de 6.000 euros en el último año -nuevos terminales, recargas de dinero, pago de facturas, abuso de datos- “apunta el fundador y director técnico de CETRAS, Blas Bombín.

Según Bombín, cada vez que un joven está “enganchado” a su teléfono crecen sus niveles de dopamina y de ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor cuyo aumento es lo que provoca la fijación al gusto por el subidón producido, por ejemplo, por la heroína o la cocaína.

Al Grupo Mixto de Cetras llegan después de casi dos años de adicción en una situación muy precaria “debido a que el uso del teléfono móvil con el tiempo va generando una pérdida de la libertad y consecuencias clínicas importantes” señala el fundador y director técnico de CETRAS.

En la actualidad este tipo de conductas adictivas sin sustancia, al igual que la ludopatía, son agrupadas en el concepto de trastornos por déficit de control de los impulsos. No se contemplan en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.

Evolución y fasese

En esta adicción existen dos etapas evolutivas bien diferenciadas. Una primera -egosintónica – en la que el individuo se siente identificado confortablemente con su conducta adictiva, “de la que sólo percibe el beneficio y en la que se acomoda sin que tener intención de tratamiento” comenta Blas Bombín.

Y una segunda -egodistónica- en la que por el avance evolutivo de la adicción y la consiguiente aparición de consecuencias clínicas, el sujeto comienza a percibir el perjuicio a que le conduce la práctica adictiva. “Esta situación induce a la persona a hacerse propósitos de autocorrección de la conducta adictiva y a admitir las sugerencias o presiones del entorno familiar para someterse a un tratamiento de rehabilitación” subraya el fundador y director técnico de CETRAS.

En cuanto a la conducta adictiva propiamente dicha es fácil distinguir dos fases, una apetitiva, inmediatamente previa a la acción, “en la que los adictos mantienen el móvil  a punto -batería, cobertura y saldo-, así como cuentan con la última tecnología en modelos, y a la red de compañeros de comunicación, que ansían ampliar de forma insaciable” apunta Blas Bombín.

La otra fase es la ejecutiva, que representa la acción adictiva propiamente dicha y produce gran sensación de placer, pero aísla socialmente a la persona. Incluso para conseguir un mayor grado de privacidad se colocan auriculares.

Redes sociales, compras online y videojuegos

Hoy el teléfono móvil se ha convertido en un instrumento de uso corriente, poseído y manejado por todos, tanto para la vida de relación como para el ámbito del trabajo.

Según un informe de la consultora de estrategia digital Ditrendia sobre los hábitos de consumo de móvil en España en 2018, el móvil es el dispositivo más utilizado para acceder a internet, usado ya por el 97% de los españoles. España se encuentra en el sexto lugar del ranking mundial, encabezado por Corea del Sur.

Uno de cada tres españoles es ‘solo móvil’. En España ya hay más usuarios móviles que de escritorio: 127%. El uso descontrolado de los móviles ha llevado a que uno de cada cuatro jóvenes revise las notificaciones de sus redes sociales en mitad de la noche, aunque el 41% de los españoles toma medidas para limitar su uso del “Smartphone”.

Prevención

La situación actual exige implantar unas medidas de prevención que competen a las Administraciones y también a la sociedad, destinadas a todas las franjas de edades “aunque el perfil de adicto es una persona joven, también estamos recibiendo a niños y personas de edad más adulta en nuestro centro que necesitan tratamiento”, apunta Bombín.

Por tanto, las políticas de prevención han de fomentar la conciencia social sobre el riesgo de adicción que conllevan las tecnologías de consumo.

Asimismo hay que controlar la publicidad que incide sobre la población, y en especial sobre los jóvenes, incentivando el ansia por las novedades tecnológicas.

Habilitar vías legales para la autoprohibición de la misma forma que se hace con el juego de azar, facultando a los padres en caso de minoría de edad para solicitar a las compañías operadoras, con el apoyo de las asociaciones de consumidores y usuarios.

Otra recomendación, utilizar el móvil sólo por razones de necesidad profesional, escolar, familiar o social; siendo los padres, en caso de minoría de edad, los que deben establecer las normas al respecto, velar por su adecuado cumplimiento

Y sobre todo, impulsar la comunicación interpersonal directa como alternativa natural y ventajosa de la comunicación tecnológica o virtual.

Grupo Mixto

El Grupo Mixto (Conductas adictivas, Grupo de Fobias y Grupo de Tabaco) de CETRAS agrupa diversas adicciones tales como: dependencia emocional, cleptomanía, adicción al teléfono móvil y a los videojuegos, compras, impulsos o sexo.

Desde su puesto en marcha, hace 26 años, ha tratado a un total de 663 casos, destacando la adicción a las compras con un 17 por ciento del total y la dependencia emocional, con un 14 por ciento del total. El dato que más ha aumentado en el balance total es la adicción al teléfono móvil, que en la actualidad registra el siete por ciento del total.

Na UE, quase 9 em 10 pessoas (16-24 anos) participaram em redes sociais (88%) – Em Portugal 95%

Julho 18, 2019 às 6:00 am | Publicado em Estudos sobre a Criança | Deixe um comentário
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Mais informações no link:

https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/-/EDN-20190629-1?inheritRedirect=true&redirect=%2Feurostat%2F&fbclid=IwAR0E2-2kOQe1pcOBangIYr8DTs9P5E8VuhQA1Pra4mDYvJeYLECN5yO7Jj8

Internet já traz mais problemas aos jovens que o álcool ou a droga

Julho 10, 2019 às 8:00 pm | Publicado em Relatório | Deixe um comentário
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Notícia da TSF de 26 de junho de 2019.

Por Nuno Guedes

As conclusões são do serviço do Ministério da Saúde que avalia os comportamentos aditivos e dependências.

Um em cada quatro jovens de 18 anos admite que teve no último ano problemas por causa da utilização da internet.

Esta é uma das conclusões do relatório “Comportamentos Aditivos aos 18 anos – Inquérito aos jovens participantes no Dia da Defesa Nacional – 2018” que ouviu 66 mil jovens.

A percentagem de jovens que relata problemas com a internet (25,9%) aumentou em relação ao último inquérito realizado em 2017 (22,9%) pelo Serviço de Intervenção nos Comportamentos Aditivos e nas Dependências (SICAD) do Ministério da Saúde. Os casos mais comuns, a afetar 15,9% dos jovens, envolvem “problemas de rendimento na escola ou no trabalho” por causa do tempo online. Com 11,5% seguem-se as situações de mal-estar emocional e problemas com comportamentos em casa (9,6%).

O número de jovens de 18 anos com problemas pelo uso da Internet (25,9%) é mesmo superior ao número de jovens que diz que já teve problemas devido ao consumo de álcool (21%) ou drogas (9%).

Por exemplo, a Internet gera mais do triplo de casos de problemas de rendimento na escola ou no trabalho do que o álcool (15,9% vs. 4,4%) ou quatro vezes mais que o consumo de substâncias ilícitas (2,9%).

Nos comportamento tidos em casa, a Internet também é um fator bem mais problemático do que o álcool ou as drogas, com a presença online a perder, apenas, para o álcool nas situações de mal-estar emocional junto dos jovens de 18 anos.

Parte do tempo em que os jovens estão na internet é passado a jogar, com o estudo a revelar que “a maior proporção de jovens joga até 3 horas por dia, seja durante a semana ou ao fim de semana (por exemplo, 23,5% jogam 1 hora por dia e 14,7% durante 2 a 3 horas por dia, ao fim de semana; enquanto 18,7% jogam até 1 hora por dia e 14,3% jogam 2 a 3 horas por dia, se for um dia útil)”. No entanto, o documento faz questão de sublinhar que “é de salientar como perto de 10% dos jovens mencionam jogar durante 6 horas ou mais por dia”.

O relatório citado na notícia é o seguinte:

Comportamentos Aditivos aos 18 anos. Inquérito aos jovens participantes no Dia da Defesa Nacional – 2018

Novos ossos estão a crescer nos crânios dos jovens devido ao uso excessivo do telemóvel

Junho 29, 2019 às 8:20 pm | Publicado em Estudos sobre a Criança | Deixe um comentário
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David Shahar e Mark Sayers – Scientific Reports

Notícia da RTP Notícias de 21 de junho de 2019.

As novas tecnologias mudaram, indubitavelmente, a nossa forma de vida. Sabemos que os novos dispositivos eletrónicos alteraram a forma como comunicamos, como trabalhamos, como vivemos. Revolucionou a forma como aprendemos, assim como expandiu a quantidade de informação disponível, anteriormente mais limitada.

Hoje, não nos imaginamos a viver sem elas. Mas sabemos também agora que estas novas tecnologias, em particular os telemóveis, estão também a transformar o corpo humano.

Era já conhecido que os telemóveis afetam a saúde ocular. Também a coluna e até o cérebro. Mas não sabíamos que poderia afetar o nosso crânio, nem se imaginava que novos ossos poderiam crescer com a utlização em excesso destes aparelhos.

Um estudo feito pelos investigadores australianos David Shahar e Mark Sayers, da Universidade de Queensland, analisou os crânios de mais de mil pessoas, com idades compreendidas entre os 18 e os 86 anos. Concluíram que 400 pessoas, sobretudo os mais jovens, tinham tido um crescimento de ossos na base dos crânios, o que dizem ser uma mudança corporal provocada pelo uso crescente da tecnologia moderna.

A investigação concluiu que as pessoas (sobretudo os jovens) estão a desenvolver “uma exostose proeminente, que emana da protuberância occipital externa”. Ou seja, esporões ósseos estão a formar-se na parte de trás do crânio. São pequenos crescimentos ósseos que podem formar-se na extremidade dos ossos e que ocorrem quando uma inflamação danifica a cartilagem e o corpo tenta reparar o dano, fazendo crescer mais osso. Durante o estudo, os autores encontraram esporões ósseos cujo tamanho variava entre os 10 e os 31 milímetros.

Os investigadores afirmam que a inclinação frontal da cabeça, ao deslocar o peso da coluna para os músculos da cabeça, provoca um crescimento ósseo nas ligações dos tendões e ligamentos. Assim, acreditam que os dispositivos eletrónicos, em particular os telemóveis, estão na origem do problema.

Quais são as possíveis consequências?

O que reserva o futuro para os jovens adultos que desenvolvem, como referem os autores, “um processo degenerativo (…) num estágio tão inicial das suas vidas”?

Shahar acredita que esta formação óssea pode conduzir a uma deformidade grave na postura, que, por sua vez, pode provocar dores no pescoço, nas costas, e dores de cabeça crónicas. Alguns esporões ósseos podem também requerer tratamento, conforme o tamanho e a gravidade.

O cirurgião ortopédico David Geier afirma no entanto que este problema pode ser prevenido. “As pessoas que estão preocupadas com isto podem começar a trabalhar com um fisioterapeuta para aprender exercícios para fortalecer os músculos que ajudam com a sua postura”, disse à NBC News.

E acrescenta que há pequenas mudanças que podem ajudar, como “colocar almofadas por baixo dos computadores e segurar no telemóvel ou no tablet um pouco mais acima”.

Estudo levanta dúvidas

Este estudo tem recebido críticas distintas, tendo sido apoiado por vários especialistas e rejeitado por outros.

Alguns afirmam que o trabalho é baseado em raios-x antigos, não tem um grupo de controlo, e não consegue provar a causalidade. Além disso, as pessoas que participaram no estudo tinham-se especificamente queixado de dores no pescoço e procuraram um médico, o que significa que não é claro como os resultados se aplicam ao resto da população.

David Langer, diretor de neurocirurgia no Hospital Lenox Hill, disse ao The New York Times que “é mais provável ter uma doença degenerativa dos discos ou desalinhamento do pescoço do que um esporão ósseo a crescer no crânio”.

20% das mortes dos 15 – 24 anos devem-se ao consumo de álcool

Junho 25, 2019 às 2:00 pm | Publicado em Divulgação | Deixe um comentário
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Mais informações no link:

http://www.sicad.pt/pt/Paginas/detalhe.aspx?itemId=297&lista=SICAD_NOVIDADES&bkUrl=/BK

Os ecrãs impedem os jovens de desenvolver empatia. E as sociedades tornam-se “brutais”

Junho 24, 2019 às 8:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia do Público de 2 de fevereiro de 2019.

A resiliência constrói-se. Num ambiente de segurança, o cérebro de alguém que sofreu um trauma regenera-se “muito mais rapidamente do que imaginamos”. Mas, atenção, avisa o psiquiatra Boris Cyrulnik, uma criança que cresce a olhar para ecrãs não consegue desenvolver empatia.

Alexandra Prado Coelho

A nossa capacidade de resistência à adversidade – a chamada resiliência – não está inscrita nos genes. Não nascemos com uma determinada predisposição, antes somos moldados pelo ambiente desde o útero materno e pela vida fora, e é isso que nos torna mais ou menos resilientes.

O defensor desta ideia, o neuropsiquiatra francês Boris Cyrulnik – que esteve em Portugal esta semana para fazer uma conferência na Noite das Ideias, iniciativa da Embaixada de França e do Instituto Francês, dia 31 de Janeiro, na Fundação Calouste Gulbenkian, em Lisboa – sabe do que fala. Ele próprio é um exemplo de resiliência e tornou-a o tema principal das suas pesquisas e do seu trabalho de toda a vida.

Hoje com 81 anos, este sobrevivente do Holocausto tem trabalhado com pessoas, sobretudo crianças e jovens, que passaram por situações traumáticas. “A resiliência”, diz, “é uma construção constante, é um fenómeno de desenvolvimento e nós desenvolvemo-nos o tempo todo, a nível biológico, psicológico, afectivo, social.” E acrescenta, com um sorriso de garoto: “Só paramos de nos desenvolver aos 120 anos. Depois disso, é possível, mas é difícil.”

Muito do processo de regeneração de um cérebro que sofreu um trauma passa pela segurança mas também pela empatia com os outros. Ora, actualmente, com a presença constante da tecnologia nas nossas vidas, é precisamente a capacidade de criação de empatia que começa a estar em risco. E que consequências isso tem para uma sociedade?

“Uma pessoa nunca pode ser reduzida ao seu trauma”

Antes de entrarmos por aí, vamos começar por perceber o que pode afectar, positiva e negativamente, o nosso cérebro desde o início da vida. O poder dos genes, ou seja, o determinismo genético, tem o seu momento alto “no encontro do espermatozóide com o óvulo”, depois disso é o meio que começa a agir sobre o jovem feto. “Há meios que orientam [a criança] para a aquisição de factores de protecção e outros para a aquisição de factores de vulnerabilidade. Se a mãe está stressada, segrega substâncias que passam no líquido amniótico e o bebé adquire esses factores de vulnerabilidade. Se a mãe se sente segura e feliz, o bebé desenvolve-se bem e tem factores de protecção.”

A forma como, por exemplo, essas substâncias segregadas pela mãe alteram o cérebro do bebé pode ser observada em exames neurológicos. As crianças afectadas pelo stress materno “nascem com uma alteração dos dois lóbulos pré-frontais e do sistema límbico e a amígdala do cérebro reage muito fortemente”. Isto significa que “chegam ao mundo com uma alteração cognitiva pela situação de precariedade social da mãe”.

Um ambiente onde a criança se sinta protegida é, por isso, essencial. A boa notícia é que “o cérebro regenera muito rapidamente”. Mesmo um trauma profundo pode curar-se “muito mais facilmente do que imaginamos”. A consciência disso deve-se, em grande parte, ao trabalho que Cyrulnik desenvolveu. “Antes dizíamos sobre estas crianças, é genético, não vale a pena preocupar-nos com elas. E não nos ocupávamos. Hoje rodeamo-las de segurança e a resiliência regressa. Em 48 horas começam a segregar hormonas de crescimento e hormonas sexuais, sejam masculinas ou femininas. Mas se não os rodearmos de segurança passam a vida toda em sofrimento.”

Boris Cyrulnik tinha sete anos quando perdeu os pais, levados pelos nazis para Auschwitz, onde morreram. Antes de ser detida, a mãe confiou o rapaz a uma família, que acabou por o entregar também aos alemães. Conseguiu escapar, escondendo-se numa sinagoga, da qual acabou por conseguir fugir, tendo trabalhado numa quinta para conseguir sobreviver até ao final da guerra. Só aos dez anos é que foi entregue a uma família que o criou.

Depois disso, as tentativas que fez para falar da sua situação depararam com um muro de indiferença. Os franceses não queriam ouvir, da boca de uma das vítimas, a história de como tinham abandonado e condenado à morte crianças judias. Num país também ele profundamente traumatizado, Boris Cyrulnik percebeu que não valia a pena insistir em contar a sua história. Mas foi também esta experiência que o fez perceber que queria ser psiquiatra.

A ideia de que uma criança, por maior que seja o trauma que sofreu, não pode ser ajudada a ultrapassá-lo é o que mais o indigna – e, trabalhando com órfãos na Roménia, vítimas de genocídio no Ruanda, ou crianças-soldado na Colômbia, foi reforçando essa convicção. “Uma pessoa nunca pode ser reduzida ao seu trauma”, costuma dizer.

Há, contudo, outros factores que devem ser tidos em conta – a diferença entre rapazes e raparigas, por exemplo, que se nota logo no desenvolvimento nos primeiros anos de vida. “As raparigas começam a falar cerca de cinco meses antes dos rapazes. Porquê, não sei. Mas é um factor de protecção, porque quando estão infelizes podem dizê-lo, podem pedir ajuda, enquanto os rapazes não sabem dizê-lo e passam à acção mais rapidamente.” Passagem à acção que vão manter como característica de comportamento ao longo da vida.

Quando chegam à adolescência, “as raparigas, que têm uma biologia mais estável, têm um avanço neuropsicológico de cerca de dois anos relativamente aos rapazes”. Não só falam melhor, como são “mais estáveis emocionalmente” e já terminaram a sua “fadiga de crescimento”.

Nas décadas seguintes, nota-se que as raparigas e as mulheres “aprendem os rituais de interacção melhor que os rapazes” e continuam a “dominar a palavra” – se isso ainda não parece ser evidente no espaço público, onde a visibilidade das mulheres continua a ser menor, Boris Cyrulnik acha que é apenas uma questão de tempo: “Há aí [nessa invisibilidade] um grande determinismo social. Mas penso que isso vai desaparecer em dez anos”.

O domínio masculino no espaço público está ligado à força física e à violência. “A violência foi um factor adaptativo em todas as culturas. Muitos sociólogos dizem que é pela violência que a sociedade se constitui. Se os homens não fossem violentos, a espécie humana teria desaparecido”.

Na sua infância e juventude, durante a II Guerra Mundial, “o trabalho era uma forma de violência, 15 horas por dia, seis dias por semana”. Recorda as vidas duríssimas dos mineiros em França ou dos operários dos estaleiros navais. “Era um trabalho de uma violência extrema, os operários tinham as costas feridas pelos pedaços de carvão que lhes caiam em cima, as mulheres tinham que os lavar para evitar as infecções e para que eles pudessem ir trabalhar no dia seguinte, senão, não haveria dinheiro nem comida.”

A força e a violência eram, portanto, essenciais e isso fazia com que os homens fossem “vistos como heróis”, sendo, por isso mesmo, “sacrificados na mina ou na guerra”. Esta violência adaptativa não faz sentido nas actuais sociedades ocidentais como a europeia, por exemplo, mas continua a fazer sentido em países em guerra. A diferença é clara: “A violência é destruição num contexto de paz mas é construção social num contexto de guerra”. Daí que no Médio Oriente “um rapaz que não é violento, é desprezado, pela mãe, a mulher, os outros rapazes”.

“No mundo actual [ocidental], o sector terciário desenvolveu-se, a escola também, as mulheres têm desempenhos iguais ou superiores aos homens e a violência já não tem valor de construção da sociedade, é apenas destruição”, explica. “Mas isso só acontece desde os anos 60 do século XX. Eu nasci em 1937, faço parte de uma geração na qual apenas 3% das crianças estudavam. Os outros iam trabalhar, com 12, 13 anos, os rapazes para a mina, as raparigas para casa, e a maternidade acontecia aos 16, 17 anos. Hoje isso é impensável.”

E, no entanto, mesmo que desadaptada ao contexto actual, a violência contínua de certa forma inscrita na nossa “memória transgeracional” – pronta a renascer assim que for necessária. “Acontece nas sociedades que se afundam, por exemplo, o Brasil, a Venezuela, que estavam numa curva ascendente e a violência era muito combatida, sobretudo pelas mulheres, porque se manifestava apenas na destruição do casal, da família, da sociedade.” Quando a crise económica faz afundar o país, “a violência reaparece e torna-se um valor adaptativo e nesse contexto um homem que não é violento é imediatamente eliminado”.

Ao longo da sua carreira, Cyrulnik viu muitas situações nas quais esses instrumentos de adaptação da espécie humana vinham ao de cima, tanto a violência como, por outro lado, a solidariedade. E percebeu que são valorizados de forma diferente conforme o contexto. No entanto, nota, a solidariedade que surge nessas circunstâncias é geralmente “de clã, de grupos com as mesmas crenças religiosas, a mesma cultura, a mesma cor de pele, o mesmo nível social”.

Quanto à violência, “nas guerras decoramos os psicopatas quando matam um adversário, e em alturas de paz colocamo-los na prisão – eles são sempre psicopatas, é o meio que valoriza, ou não, a passagem ao acto”.

Esta presença da violência, que “atravessa todas as culturas”, ajuda a perceber também a vitimização da mulher. “Elas sofreram, foram massacradas, porque são menos dotadas para a violência”. Por outro lado, quando a situação piora e a violência se torna novamente adaptativa, “as mulheres valorizam os homens violentos e querem estabelecer laços com eles”. O que acontece hoje, em contextos de paz, é que “as mulheres, que foram de facto vítimas, e algumas ainda são, servem-se da noção de vítima para tomar o poder e legitimar a própria violência, que não é física, mas verbal”.

O bebé “precisa do cheiro” da mãe

Está também a surgir nas nossas sociedades outro fenómeno que preocupa o psicanalista: a dificuldade de desenvolver empatia, que afecta sobretudo os mais jovens. A empatia é algo que implica interacção humana, sublinha. E quando grande parte da relação com o mundo é feita não através de outros seres humanos mas sim de ecrãs de televisões, computadores ou telemóveis, é muito mais difícil aprender a empatia.

E, no entanto, esta é algo que um bebé recém-nascido adquire com uma surpreendente facilidade. “Os bebés compreendem imediatamente a menor variação da mímica facial da mãe, desde muito pequenos. Somos uns virtuosos, únicos entre as espécies vivas a lidar com a mímica facial.” Daí que seja difícil criar um robot que possa realmente substituir uma pessoa.

Mas, relativamente à tecnologia, Cyrunik não tem uma posição redutora. “Tinha um amigo com uma clínica de hemodiálise e duas ou três vezes por semana as pessoas dormiam na clínica e criavam laços com a máquina, queriam sempre a mesma porque já conhecia as reacções deles. Como na psicanálise, havia uma relação transferencial.”

Por outro lado, “quando as crianças são criadas com ecrãs, são privadas da interacção, das palavras, do piscar de olhos, dos sorrisos; com um ecrã não há rituais de interacção”. Isso faz com que “tenham um atraso no desenvolvimento da linguagem quase como uma criança autista, não sabem descodificar as interacções, se alguém lhes sorri não compreendem, não aprendem os pequenos gestos que nos permitem viver juntos, socializam mal, tornam-se impulsivos”. Um bebé, frisa Cyrulnik, “precisa do cheiro, do calor dos braços da mãe”.

Se um bebé “é isolado antes de adquirir a palavra, o que acontece até aos 21 meses, há uma atrofia dos lóbulos pré-frontais e dos anéis límbicos”. São crianças que crescem “com um cérebro moldado pelo fracasso social e cultural” e “não conseguem controlar as suas emoções”.

Por isso, a ligação que muitos jovens (e não só) estabelecem hoje com esses ecrãs omnipresentes preocupa-o. “Já há consequências. Os jovens que passam mais de três horas por dia em frente a ecrãs mexem-se menos, encontram-se menos com os outros, têm mais depressões e, sobretudo, param o desenvolvimento da empatia – a aptidão a descentrarem-se de si próprios para conseguir a representação do mundo mental dos outros”.

A ausência de empatia manifesta-se, diz Cyrulnik, na forma como muitas pessoas “não estão atentas aos outros”. “No metro de Paris, por exemplo, isso é flagrante. Estão no meio da porta e não se mexem quando os outros querem entrar ou sair. Estão centrados neles mesmos porque a escola centrou-os sobre eles mesmos, os ecrãs também e aprenderam mal os rituais de interacção”.

O exemplo do metro pode ser menor, mas Cyrulnik confirmou esta constatação noutras situações mais graves. Recorda um rapaz que, no hospital e quando uma pessoa da família acabara de morrer e os outros familiares choravam, ria a olhar para alguma coisa no telemóvel. Ou outro que assaltara uma senhora que caíra acabando por morrer em consequência de uma pancada na cabeça e que respondia apenas que “se ela tivesse largado a mala, não teria morrido”.

“Sociedades brutais”

Uma sociedade com menores níveis de empatia é necessariamente mais perigosa, conclui. “Os psicopatas podem matar, roubar, violar, sem culpabilidade”. Por isso defende a necessidade de se desenvolver uma “pedagogia da empatia”, que deve começar nas escolas, para explicar que “não nos podemos permitir tudo”. Tal como é preciso perceber que “se um rapaz tem um desejo sexual não pode permitir-se tudo”, também uma rapariga que não esteja interessada nele “não pode permitir-se tudo, não pode humilhá-lo”.

Conseguirmos colocar-nos no lugar do outro – é isso a empatia e também, segundo Cyrulnik, a base da moralidade – ajuda a perceber que nem tudo é possível. “Temos, como sociedade, que ter uma maior consciência disso”. Em França, após a I Guerra Mundial havia um enorme número de órfãos e “praticamente todos conseguiram rapidamente uma família de acolhimento”. Hoje, nessa mesma França, em paz, “passam 16 meses entre o alerta de que uma criança está em risco e o momento em que vai encontrar uma família, e são 16 meses em que a criança é infeliz”. A ausência de empatia, avisa, “faz sociedades brutais”.

 

 

O jogo da asfixia que está a assustar Espanha (em Portugal “não foram reportados casos mas não quer dizer que não haja”)

Junho 18, 2019 às 6:00 am | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia do Expresso de 31 de maio de 2019.

Liliana Coelho

O caso não é inédito. Dois adolescentes voltam a ser hospitalizados em Espanha após alinharem no jogo da asfixia, também conhecido por “jogo da morte”. As vítimas são estranguladas até perderem a consciência. Um desafio com muitos riscos que pode causar danos cerebrais ou mesmo a morte.

Uma adolescente de 12 anos foi a mais recente vítima do jogo da asfixia que está a circular nas redes sociais em Espanha. É o segundo caso registado esta semana.

Segundo o jornal “El Mundo”, a jovem aceitou esta quinta-feira de livre vontade participar no jogo em plena via pública no município de Pinto, em Madrid. Passava pouco das 14h (13h em Lisboa). As amigas que a acompanhavam estrangularam e pressionaram o peito da jovem até lhe provocar falta de oxigénio. Resultado? A vítima caiu ao chão inconsciente, tendo sido levada de imediato para o hospital.

Neste momento, as autoridades locais informaram que a adolescente se encontra “bem”, fora de perigo, “embora assustada” e com um hematoma na cara. Entretanto, já foi solicitada uma investigação sobre o caso, que está a assustar os pais de adolescentes em Espanha.

Três dias antes foi registado um episódio semelhante em Granada que envolveu vários jovens neste jogo – que foi filmado e divulgado nas redes sociais. Um deles foi também transportado para o hospital. A polícia local já pediu aos pais no Twitter para estarem mais vigilantes face a estas situações, que já foram registadas noutros anos em países como Brasil, EUA, Reino Unido ou França.

Contactado pelo Expresso, o fundador do MiudosSegurosNa.Net, Tito de Morais, admite que os jovens portugueses possam também aderir a este desafio, que está conquistar também jovens no Brasil, aconselhando os encarregados de educação a estarem mais atentos aos passos dos filhos. “Não nos foram reportados quaisquer casos em Portugal, mas não quer dizer que não haja. Dado a enorme proliferação dos mesmos na Internet em geral e no Brasil em particular, e dado termos a língua em comum, não me admiraria que houvesse casos em Portugal”, afirma Tito de Morais.

De acordo com este especialista, um dos maiores problemas que se coloca à identificação de mortes resultantes deste tipo de jogos – que podem causar várias consequências como danos cerebrais – é que geralmente são classificados como suicídio e não como mortes acidentais. “Daí estarmos a alertar para a importância de incluirmos também pediatras nas ações de formação sobre o tema”, acrescenta.

Mais do que denúncias, sublinha Tito de Morais, estas situações chegam ao projeto MiudosSegurosNa.Net através dos media e de parceiros internacionais. No total, o fundador do projeto diz que foram identificadas 40 ações de instigação a comportamentos autolesivos a que geralmente chamam “jogos” ou “desafios”. “A maioria é composta por vídeos com conteúdos nocivos, prejudiciais ou danosos, que podem ser mortais ou, como alguns outros, meramente parvos”, acrescenta.

São vários os sinais de alerta relativos à prática da asfixia e de outros desafios perigosos, como o isolamento, a utilização de golas altas mesmo no verão, olhos vermelhos, desorientação, dor de cabeça frequente, conversas sobre estes jogos ou presença de objetos suspeitos no quarto como cordas ou trelas, refere o portal Projeto MiudosSegurosNa.Net e o Instituto Dimicuida.

Tito de Morais insiste que os pais e educadores têm um papel fundamental na prevenção deste tipo de casos, sendo por isso também vital o diálogo.

 

 

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