Baleia-Azul. O jogo na internet que está a levar jovens no Brasil a suicidar-se

Maio 7, 2017 às 1:00 pm | Publicado em Divulgação | Deixe um comentário
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Notícia do http://www.dn.pt/ de 24 de abril de 2017.

Através de grupos no facebook, jovens são desafiados pelo “curador” a cumprir tarefas
| Pedro Correia / Global Imagens

Desafio do mundo virtual tem 50 níveis e incentiva ao suicídio e à automutilação. Já originou vítimas em oito estados do país. Polícia investiga origem do jogo que surgiu primeiro numa rede social russa

O casal de namorados Luís Kafru-ne e Kaena Maciel, de 19 e 18 anos respetivamente, hospedou-se no Maksoud Plaza, hotel de luxo na região da Avenida Paulista, em São Paulo. Horas depois, Luís matou Kaena com um tiro na cabeça e suicidou-se. As autoridades suspeitam que este crime é mais um episódio do macabro Baleia-Azul, jogo na internet que já levou ao suicídio ou à automutilação adolescentes em oito estados do Brasil.

“A culpa é da baleia”, escreveu no Facebook um rapaz de 17 anos de Bauru, cidade do interior do estado de São Paulo, minutos antes de se tentar atirar de um viaduto. Casos semelhantes aconteceram nos estados do Paraná, Minas Gerais, Mato Grosso, Pernambuco, Rio de Janeiro, Santa Catarina e Paraíba.

A origem do Baleia-Azul, um jogo com 50 níveis de dificuldade que tem o suicídio como etapa final, é controversa. As primeiras informações datam de 2015 e estavam na rede social Vkontakte, o equivalente russo do Facebook. Os participantes são selecionados de madrugada por um administrador – chamado de “curador” – que vai lançando desafios, cada vez mais difíceis e perigosos. Além do Brasil, há casos relacionados com o jogo, cujo nome deriva do mamífero dos oceanos Atlântico, Índico e Pacífico que procura praias para morrer por vontade, na Rússia, Ucrânia, Roménia, Espanha e França.

Além dos casos citados, também em Jaú (estado de São Paulo), um rapaz de 13 anos tentou matar-se cortando os braços com uma lâmina de barbear, após ser excluído da família das redes sociais por suposta determinação do curador. O site G1 teve acesso a um trecho do diálogo em que o curador começa por perguntar ao adolescente se quer jogar e se está disposto a ir até ao fim, para depois determinar a primeira de 50 tarefas que consistia em listar aquilo que o fazia sentir triste.

Uma jovem de 25 anos, do Paraná, estava preocupada com o comportamento da irmã, de 11, e resolveu investigar o computador dela. Contou ao O Estado de S. Paulo que não conseguiu chegar ao fim das mensagens enviadas pelo curador: “Incitam-nos a fazer o mal às pessoas que amamos, é agressivo, intenso, perigoso.” Ainda no Paraná, oito adolescentes dos 13 aos 17 anos deram entrada em hospitais da capital Curitiba após tentativas de suicídio por medicamentos e automutilação. Um deles admitiu à polícia jogar Baleia-Azul. “Vamos procurar os responsáveis por incitação ao suicídio”, disse o secretário estadual de segurança. A pena prevista pelo Código Penal para esse tipo de crime é de dois a seis anos de prisão.

A Polícia Militar da Paraíba identificou 20 participantes no Baleia–Azul que se tentaram mutilar ou matar na capital estadual João Pessoa e noutras cidades. Há dois casos de aliciamento ao jogo no Rio de Janeiro e nove de mutilações juvenis em Santa Catarina. No Mato Grosso, a polícia suspeita que o suicídio de Maria Olívia, de 16 anos, se deveu ao Baleia-Azul, identificando na sequência uma comunidade de 350 participantes do jogo. Em Minas Gerais, registaram-se mais dois casos de suicídio nas últimas semanas. Maria de Fátima, mãe de Gabriel (19 anos), um dos jovens que morreu, disse que ele “não aguentou a pressão. Dizia que eles têm os dados das famílias de quem tenta sair e fazem ameaças. Quem for mãe ou pai dê umas palmadas, mas olhe o telemóvel dos seus filhos, não quero que mais nenhuma mãe passe pelo que estou passando”.

Em Pernambuco, a polícia aposta na prevenção, com vídeos na internet e visitas a escolas. A Escola de Comércio Álvares Penteado (São Paulo), lançou o Coelho Branco, que consiste em 15 tarefas “do bem”, e a psicóloga Tamara Camargo, com dois publicitários, lançou o site Baleia Rosa, onde adolescentes podem desabafar. “Cerca de 20% são utilizadores de Baleia-Azul e outros sites”.

 

 

 

 

Fatiga informativa: la nueva enfermedad de la era digital

Maio 3, 2017 às 12:00 pm | Publicado em Divulgação | Deixe um comentário
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Texto do site http://ethic.es/

Por Luis Meyer

La primera voz de alarma se produjo en 1996, justo antes de que Facebook, Google, Twitter, Instagram, Snapchat, Apple, Android o los diarios en papel se sumaran al atiborramiento informativo multidireccional de la web. El psicólogo Davis Lewis recibió el encargo de la agencia Reuters para un informe de título clarividente: Dying for information? (¿morir de información?). Así, realizó numerosos análisis sobre más de mil directivos de lugares tan dispares como Estados Unidos, Hong Kong o Reino Unido. En todos ellos percibió el mismo patrón de fatiga informativa. El filósofo coreano afincado en Alemania, Byung-Chul Han, recoge y concreta estas conclusiones en su ensayo En el enjambre: «Parálisis de la capacidad analítica, perturbación de la atención, inquietud general e incapacidad de asumir responsabilidades».

En aquella época, esto es, en los noventa, las redes sociales aún estaban germinando, eran un exotismo por definir, igual que internet en general. Se reducían a unos cuantos servicios de chat en los que se creaban foros, de una forma muy rudimentaria y para una minoría. El año pasado, Facebook alcanzó los 1.860 millones de usuarios, casi un 20% más que en 2015. Más de 1.200 millones son activos a diario, esto es: envían y reciben información, señalan sus preferencias sobre infinidad de temas con solo un clic de ratón por medio de la herramienta ‘like’, comparten y expanden contenidos en todos los formatos imaginables, textos, audios, fotografías y vídeos. A día de hoy, en torno a una cuarta parte de la población mundial usa Facebook activamente. Según un estudio de la publicación The Verge sobre ciencia e innovación, en 2030 el porcentaje podría superar el 60% de los habitantes del planeta. Hay que tener en cuenta que, para entonces, habremos subido de los 7.000 millones actuales a casi 9.000.

Uno de los últimos estudios realizados en España sobre el uso del correo electrónico data de 2009. Lo llevó a cabo la consultora Contactlab, y desveló que al día, en España, se recibían 350 millones de e-mails. Si tenemos en cuenta que ese año, en nuestro país, se contabilizaban algo más de 15 millones usuarios habituales de la web, esto significaba en torno a 20 correos cada 24 horas por persona. Casi uno por hora. El periódico más leído de España, El País, asiste en los últimos años a un desangramiento de los lectores de su edición impresa. Pero al mismo tiempo, quienes acceden a su web, crecen en número cada año: más de un millón de usuarios únicos diarios. Este trasvase en los periódicos por parte de quienes renuncian a la información pausada y reflexiva a la que invita el papel y saltan a la información actualizada a cada minuto de sus páginas web, es similar en todas las cabeceras.

Cuando Lewis dio la voz de alarma en 1996 sobre el síndrome de la fatiga informativa, que definió con las siglas IFS y catalogó de enfermedad psíquica, no imaginaba que la realidad iba a ser tan apabullante. El filósofo Byung-Chul Han trata en su obra En el enjambre la desideologización y tecnificación de las estructuras sociales, en las que los políticos se separan de la ciudadanía para convertirse en eso ajeno que llamamos ‘establishment’ y los ciudadanos se van convirtiendo en meros consumidores. Y señala como principal patología la sobrecomunicación. También alerta sobre la fatiga informativa: «El principal síntoma es la parálisis de la capacidad analítica. Que es lo que precisamente constituye el pensamiento. El exceso de información atrofia el pensamiento, la capacidad de distinguir lo esencial de lo no esencial». Y va más allá: «El cansancio de la información incluye también síntomas característicos de la depresión que, ante todo, una enfermedad narcisista. El sujeto se ahoga en su propio yo, agotado y fatigado de sí mismo. Nuestra sociedad se hace cada vez más narcisista. Redes sociales como Twitter o Facebook agudizan esta evolución, pues son medios narcisistas».

Una derivada de la fatiga informativa es otra nueva patología, definida por los psicólogos como tecnoestrés. Y se da tanto por déficit como por exceso: por un lado, quienes se ven incapaces de sumarse y aceptar los nuevos usos impuestos por la era digital; por otro, quienes son incapaces de hacerlo de una manera saludable, y se identifican en exceso con la tecnología, perdiendo la perspectiva de su propio yo. El equipo de Investigación WANT Prevenció Psicosocial de la Universitat Jaume I de Castellón ha elaborado recientemente un cuestionario para predecir sus síntomas: incluye aspectos como ansiedad y riesgos psicosociales.

Pero los riesgos, según expone Byung-Chul Han, va más allá de los efectos directos en el usuario, su relación con el entorno o su pérdida de capacidad analítica. La sobreinformación nos lleva, en su opinión, a una nueva protocolización general de la vida, y la ingente cantidad de información que dejamos a nuestro paso por la red, reunida en eso inabarcable llamado big data, lleva a un nuevo concepto de Big brother: «Cada uno observa y vigila al otro, y cada uno es observado y vigilado».

Los beneficiados reales de toda esta recopilación de información en la red no son los propios usuarios, sino las empresas y los Estados. En muchos casos, actúan como un solo ente. Un claro ejemplo es la agencia Acxiom, que posee datos relevantes de más de 300 millones de estadounidenses, esto es, casi toda la población, y los vende a las empresas que los solicitan. Tiene más información que el FBI, prueba de ello es que han recurrido muchas veces a la agencia para sus operaciones de investigación.

En su carrera por monetizar el nuevo modelo de periodismo digital, los periódicos buscan, por encima de todo, aumentar el número de lectores, su permanencia en sus páginas webs y los clics. Lo mismo puede decirse de las redes sociales o de casi cualquier aplicación gratuita de móvil. La publicidad tradicional deja de ser la vía de financiación principal y deja paso a las bases de datos, cada vez más hinchadas, con las que poder comercializar. La información, por tanto, deja de tener sentido en sí misma, y pasa a ser un mero vehículo para obtener datos del usuario. Cada vez importa menos qué se cuenta, sino cuánta aceptación (cuántos clics) tendrá lo que se cuenta.

Y mientras tanto, como opina Byung-Chul Han, el efecto pernicioso en el ciudadano de a pie es cada vez mayor: «La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido ni coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido que adquiere así rasgos totalitarios»

 

 

Brasil: Polícia investiga jogo online que provoca suicídio de adolescentes

Maio 1, 2017 às 12:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Notícia do http://www.jornaleconomico.sapo.pt/ de 18 de abril de 2017.

A Polícia Civil do Rio de Janeiro está a investigar um jogo de Internet que poderá levar jovens a mutilações corporais e até ao suicídio. Conhecido como Baleia Azul, o jogo é praticado em comunidades fechadas de Facebook e Whatsapp. Os jogadores, na sua grande maioria adolescentes, cumprem 50 tarefas no âmbito deste jogo, a última das quais é o suicídio.

A delegada Fernanda Fernandes, da Delegacia de Repressão aos Crimes de Informática (DRCI), acredita que o jogo, já identificado em outros países e outros estados do Brasil, esteja sendo praticado no Rio. Ela já tem, pelo menos, quatro casos suspeitos, todos envolvendo adolescentes.

“Não parece se tratar de um boato.Temos várias comunidades que estamos rastreando sobre o jogo, algumas falando diretamente o nome Baleia Azul, outras com codinomes. O jogo existe, é real”, disse a delegada à Agência Brasil.

Fernanda ouviu, na tarde desta segunda-feira (17), o pai de uma estudante de 14 anos, de um colégio do interior do estado, que relatou a sua preocupação de que a adolescente possa estar envolvida no jogo, pois ela teria riscado a baleia, com um objeto cortante, no antebraço, no que é uma das fases do Baleia Azul.

Nesta terça-feira (18), a delegada irá, com o pai da jovem, ao seu encontro. O objetivo da investigação, segundo ela, é evitar que os jovens se suicidem, mais do que encontrar os mentores dos grupos, o que será feito no decorrer dos trabalhos. “Temos esta vítima que vamos tentar ouvir. Os indícios, as fotos e postagens no Facebook, levam-nos a crer que tem envolvimento com o jogo. Ela tem o desenho da baleia azul no antebraço, embora não tenhamos contato com ela para confirmar isso. Nós já vimos cortes no corpo dela e postagens insinuando suicídio”, disse.

Fernanda Fernandes fez uma apelo aos familiares e amigos de possíveis vítimas para procurarem as autoridades e relatarem os factos. “O apelo para os pais é que verifiquem qualquer mudança, alteração de comportamento dos jovens e qualquer comportamento depressivo, mais introspectivo. Se têm hábitos mais noturnos e de madrugada na internet. Os pais têm que ter controle do que os filhos fazem nas redes sociais. E prestar atenção se têm indícios de lesão no corpo dos filhos. Também é preciso entrar em contato com a escola. O adolescente, quando vira vítima do jogo, muda o comportamento”, disse.

Os mentores dos jogos, que surgiu na Rússia, podem ser indiciados por crimes de associação criminosa, lesão corporal, ameaça e até homicídio. Segundo relatos, os mentores ameaçam as vítimas se elas deixarem o jogo.

Fonte: Agência Brasil

 

 

 

O que os adolescentes consideram cool

Abril 23, 2017 às 1:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social, Estudos sobre a Criança | Deixe um comentário
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texto do  http://blitz.sapo.pt/ de 8 de abril de 2017.

Zoran Ivanovich (Creative Commons)

Um estudo da Google indica onde se encontram as preferências dos adolescentes de hoje em dia

Todas as gerações são distintas. As preferências dos adolescentes de há meio século são, hoje, muito diferentes das preferências dos adolescentes de hoje. E assim vai variando, de década para década, de época para época. Traduzido por miúdos: o que ontem era “fixe” hoje é “uma seca”.

A Google elaborou, recentemente, um estudo que visa, precisamente, apontar onde se situam as preferências dos adolescentes de hoje em dia, a denominada Geração Z – a que nasceu em meados da década de 90, já com o uso da Internet disseminado por todo o mundo. No entanto, foram apenas considerados os jovens com idades compreendidas entre os 13 e os 17 anos.

Segundo o estudo, aquilo que é considerado “fixe” para a Geração Z é, também, uma representação dos seus valores, das expetativas que guardam para si próprios, dos seus amigos, e das marcas que mais apoiam. Neste grupo estão, por exemplo, o YouTube, a Netflix, a Nike e a própria Google.

E quais são, então as preferências musicais desta geração? Segundo o estudo, são mais variadas do que qualquer preconceito poderia ditar. Entre os artistas mais “votados” pelos inquiridos estão gigantes da pop atual, como Drake e Beyoncé, mas também bandas como os Coldplay, Fall Out Boy, ou Panic! At The Disco – e até os Beatles encontraram espaço nos corações, e ouvidos, da Geração Z.

A música ainda detém um papel importante na “fixeza”; para estes adolescentes, as celebridades mais importantes são, quase todas, músicos, destacando-se Selena Gomez, Chance the Rapper e Ariana Grande. O seu nível de popularidade mede-se, também, pelas suas ações: os mais “genuínos” e filantrópicos são considerados os “mais fixes”.

Por ter crescido rodeada de computadores e, mais importante ainda, pela Internet, não é de estranhar que esta geração mostre, também, um forte apego pela novidade tecnológica. De todos os inquiridos, 24% (14% rapazes, 10% raparigas) disseram que aquilo que é “mais fixe” são as novas tecnologias.

(Talvez) Por isso, são poucos os que afirmaram não possuir um smartphone: apenas 9,6% dos inquiridos, sendo que neste campo a Apple suplanta ligeiramente a Microsoft, com 42,3% a preferirem o Iphone aos Androids.

No que diz respeito às redes sociais, plataformas de partilha de imagens e vídeos, como o Snapchat e o Instagram, são rainhas. O Facebook ainda é utilizado, mas apenas para consumo diário – partilhar algo através desta rede já não é “fixe”.

E se, novamente, o preconceito ditar velhos adágios como “os jovens de hoje já não se interessam pela leitura”, saiba que nada se encontra mais longe da verdade: ler é uma atividade indispensável e “fixe”, lado a lado com os videojogos. Afinal de contas, estamos a falar de uma geração que não conheceu o mundo sem Internet – e que, por causa dela, se tornou na mais informada de sempre.

 

Hiperatividade, ciência versus facebook

Abril 11, 2017 às 12:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Texto de Mário Cordeiro http://www.paisefilhos.pt/ publicado na a 7 de fevereiro de 2017.

Nem tudo o que mexe é hiperativo, nem todos os que sonham têm défice de atenção. Mas destruir um fármaco com “cultura de facebook” é demasiadamente leviano

Houve um aumento na prescrição de metilfenidato para o dobro, entre 2010 e 2014. Podem existir várias explicações, desde exagero de prescrições até melhor diagnóstico e medicação de crianças e jovens que necessitavam mas não o estavam a tomar. Por outro lado, o melhor conhecimento dos problemas de dispersão, falta de concentração e atenção, e de hiperatividade pode justificar o aumento. Especulação à parte, o que se sabe, sim, é que embora haja crianças medicadas inutilmente, é grande o número das que precisam e não estão medicadas e, entre as que estão, a esmagadora maioria colhe benefícios.

Recomenda-se este fármaco quando há uma perturbação da concentração e atenção que afete a vida das crianças de forma significativa, para lá do normal cansaço, má gestão dos estímulos artificiais que desviam a atenção ou da irrequietude natural das crianças e jovens, sobretudo do sexo masculino. Nem tudo o que mexe é hiperativo, nem todos os que sonham têm défice de atenção! As crianças, vivendo num mundo “entre quatro paredes”, precisam de se expandir, de se mexer. No entanto, a incapacidade de concentração num estímulo, sobretudo abstrato, desviando–se para “qualquer mosca que passe” faz com que a criança retire muito pouco das aulas, se sinta mais distante do “filme” que está a passar na sala de aula e invente outras coisas, mexendo-se, perturbe os outros e se comporte de modo hiperativo, sendo disruptivo para a aula e prejudicando gravemente o seu próprio processo de aprendizagem, ou então mergulhe na sua vida interior e se abstraia. Acresce que estar constantemente a ser admoestado e de castigo, ver as notas aquém do que sabe ser possível, ler apenas metade do cabeçalho e responder impulsivamente de modo incompleto, diminuem a autoestima, causam tristeza e geram problemas sociais e psicológicos.
Os benefícios da terapêutica, que pode ser instituída por um pediatra ou neuropediatra e que não necessita de ser baseada em testes e exames, vão ajudar o processo de aprendizagem e permitir à criança o desenvolvimento das suas capacidades.

O argumento de que “é um químico” é anedótico porque o cérebro funciona, exatamente, com mediadores químicos, e nos casos de hiperatividade e défice de atenção, dispersão e impulsividade, esse mediador está em falta. Com o crescimento o cérebro arranjará outras formas de funcionamento e não é precisa medicação para a vida toda, como alguns ignorantes dizem. Além disso, é boa prática as crianças interromperem a medicação nas férias letivas; a ideia de que se fica “preso a uma droga” é mais um dos mitos urbanos veiculados na Internet.
Quanto a contraindicações, nas redes sociais há pessoas que gostam muito de dizer que “é veneno”. Dá vontade de rir – leiam a bula do ibuprofeno ou do paracetamol, que dão aos vossos filhos e verão a “galeria de horrores”. Com o metilfenidato os efeitos colaterais são raros e, salvo exceções, resumem-se a situações transitórias e breves de baixa de apetite ou pequenas insónias.

O metilfenidato não dá “superpoderes”, apenas faz render melhor as capacidades naturais a estas crianças. Não ficarão engenheiros, pianistas ou escritores com o medicamento se não tiverem esses talentos, mas podem nunca vir a ser engenheiros, escritores ou pianistas, tendo esses talentos, por não conseguirem estudar, concentrar-se e andarem toda a escolaridade a saltitar de “mosca para mosca”, irritando os professores, enervando os pais e diminuindo a sua autoestima. E se pensássemos numa coisa chamada Ciência? Talvez valha mais do que o diz-que-diz das redes sociais…

 

 

 

“O meu agressor anda comigo no bolso”

Março 20, 2017 às 2:20 pm | Publicado em Vídeos | Deixe um comentário
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Texto do http://observador.pt/ de 18 de março de 2017.

Ana França

As ofensas, o gozo, os e-mails difamatórios, as fotografias tiradas no balneário. Na era da internet, o bullying é uma nódoa negra permanente. Nada se esquece e tudo se partilha.

Já não é só das nove às cinco. É todo o dia e toda a noite, e acontece dentro de um objeto que transportamos para todo o lado. “O meu agressor anda comigo no bolso”, ouviu Rosário Carmona, psicóloga que acompanha crianças e jovens vítimas de abuso, um dia, no seu gabinete. O bullying é um fenómeno que existe em todas as escolas do mundo e desdobrou-se, com a chegada da internet , no cyberbullying. O gozo, a ofensa, a violência psicológica, as críticas, as ameaças e a chantagem acontecem 24 horas por dia, sete dias por semana, no ecrã de um telemóvel do qual os jovens estão cada vez mais dependentes. O cordão que os liga ao mundo onde estão os seus agressores serve também como principal escape a essa agressão.

As marcas não desaparecem nunca, porque da internet nada desaparece nunca. O direito ao esquecimento é fundamental para quem sofre de cyberbullying, já foi aprovado por todos os países da Europa, mas é preciso que o caso chegue a tribunal. A lei, em Portugal, já considera o bullying e o cyberbullying como crimes, puníveis com pena de prisão até cinco anos quando o agressor é maior de 16 anos.

O principal risco para as crianças é que os pais e os educadores por vezes relativizam este tipo de violência como uma coisa banal, como só mais uma parte de se ser adolescente. Só que o bullying acontece nas idades que nos definem, naquela altura em que ter muitos amigos, ser convidado para festas de aniversário, ou ser escolhido em primeiro lugar para as equipas na aula de Educação Física são as batalhas mais importantes do mundo. O bullying não é apenas gozar com miúdo que é mais baixo que os colegas de turma. É um ataque sistemático e premeditado a alguém que vai deixando de acreditar, à medida que lhe espezinham a auto-estima, que é digno de amor e respeito no futuro.

O bullying é um problema sério, com uma influência direta e documentada nas tendências suicidas dos jovens de todo o mundo. Em Portugal este fenómeno ainda não está bem estudado, até porque os pais e os educadores precisam de mais formação para identificarem os alertas nas crianças e para estarem atentos ao que se passa dentro dos computadores e dos telemóveis. “É essencial que os professores e os pais entendam que aquele miúdo mais calado ao fundo da sala, que chega a casa com dores de cabeça e dores de barriga pode não ser apenas uma criança tímida mas sim uma criança que já não comunica com medo de ser gozada”, defende, numa entrevista ao Observador, Rosário Carmona. A psicóloga será uma das oradoras no debate “Novas tecnologias: Uso ou abuso?” que acontece este sábado, em Aveiro, organizado pelo SIPE – Sindicato Independente de Professores e Educadores.

Na semana passada, o caso da adolescente de Ponte de Lima que fugiu de casa cinco dias para se ir encontrar com um rapaz de 24 anos que já tinham sido identificado pela Polícia Judiciária como alguém “com perfil de predador online”, voltou a colocar a questão da segurança dos jovens no meio digital em primeiro plano. Infelizmente, já nem é possível contar os casos de homens — e algumas mulheres — que fingem serem outras pessoas na internet para aliciar jovens a enviar fotografias e vídeos em situações comprometedoras. Alguns chegam mesmo a convencer as vítimas a marcar um encontro, e não é preciso dizer o perigo que isso acarreta — ou é? “É sim. Parece óbvio para um migrante digital, que tem noção do que é a interação social antes da internet, mas nas redes sociais as coisas parecem sempre relativamente inofensivas. É só uma mensagem, qual é o problema? Se um homem nos abordar na rua começamos a correr ou chamamos a polícia, mas na internet expomo-nos mais, baixamos as defesas, somos desconhecidos, até podemos ser anónimos. Esta é a realidade de muitos adultos, e de muito mais crianças”, explica Rosário Carmona.

“O papel dos professores é essencial e a formação de professores e auxiliares tem que ser uma prioridade nas escolas”, defende, na mesma sala, Júlia Azevedo, presidente do SIPE. “A tecnologia é ensinada em aulas específicas, mas como estamos sempre a correr para dar o programa resta pouco tempo para incluir nas aulas essas advertências essenciais em relação aos perigos que se escondem em algo que os alunos utilizam todos os dias”. Na opinião da professora, falta “flexibilidade de horários e conteúdos”. Rosário Carmona e Júlia Azevedo já têm ideias. Por exemplo, nas aulas de Português ou Psicologia um dos trabalhos podia ser conduzir uma entrevista com um especialista em cyberbullying, e, em Matemática, construir um gráfico com a evolução da prevalência deste problema nos vários países da Europa”, dizem à vez.

“As formas de subjugação e violência possíveis na internet são inúmeras. Por exemplo, um agressor pode criar uma página na internet e colocar insultos ou fotos da vítima, ou então pode fazer circulá-las pelo Whatsapp ou outro chat, ou criar grupos fechados por exemplo no Facebook onde circulam comentários ofensivos à pessoa alvo do cyberbullying”.

Rosário Carmona, psicóloga clínica especializada em problemas da juventude

Alguns dos casos mais conhecidos chegam-nos pela imprensa estrangeira. Amanda Todd tinha 15 anos quando se suicidou, em 2012, em sua casa, depois de uma fotografia do seu peito ter sido partilhada por um homem que a chantageou por mais de dois anos. Aydin Coban, o agressor de Amanda, foi preso na quinta-feira e vai passar 11 anos na prisão. Também Jessica Logan, uma jovem de 18 anos de Cincinnati, escolheu acabar com a própria vida depois uma imagem do seu corpo nu ter sido partilhada centenas de vezes pelo namorado na rede social pré-Facebook, o MySpace, depois de ela ter terminado a relação. A chantagem está quase sempre subjacente a esta forma de violência e os golpes chegam de várias direções.

“As formas de subjugação e violência possíveis na internet são inúmeras. Por exemplo, um agressor pode criar uma página na internet e colocar insultos ou fotos da vítima, ou então pode fazer circulá-las pelo Whatsapp ou outro chat, ou criar grupos fechados por exemplo no Facebook onde circulam comentários ofensivos à pessoa alvo do cyberbullying“, diz Rosário Carmona.

Os jovens que chegam ao seu consultório trazem histórias que a ficção não conseguiria conjurar. Rosário Carmona conta a história de um jovem que é vítima de cyberbullying e que sabe perfeitamente que existe um grupo no Facebook criado para dizer mal dele. “Às vezes, os seus agressores concedem-lhe acesso, outras vezes bloqueiam-no. Numa das consultas ele disse-me que não sabia se era pior estar lá dentro e ler o que diziam dele, ou se era quando não podia ver, porque ficava horas a imaginar as coisas horríveis que estariam a circular”, exemplifica a psicóloga que além de um jogo de tabuleiro para tentar que as crianças e os pais se reúnam à volta destas questões tem um livro de perguntas e respostas para educadores e pais — “iAgora?” — que deve sair no início de abril.

“Para um migrante digital é óbvio que a internet representa um outro mundo, porque existe a noção do que é ou foi a interação social antes da internet mas nas redes sociais as coisas parecem sempre relativamente inofensivas. É só uma mensagem, qual é o problema? Se um homem nos abordar na rua começamos a correr ou chamamos a polícia mas na internet expomo-nos mais, baixamos as defesas, somos desconhecidos, até podemos ser anónimos”.

Rosário Carmona, Rosário Carmona, psicóloga clínica especializada em problemas da juventude

 

Apesar de não existirem estudos exaustivos realizados recentemente no nosso país, existe um publicado em 2014 (comparando dados de 2010 e 2014) pelo EU Kids Online, uma plataforma financiada pela União Europeia e sediada na London School of Economics que estuda os hábitos de utilização da internet dos jovens europeus, em parceria com um outro projeto com o mesmo objetivo, o Net Children Go Mobile. Os investigadores entrevistaram 28 mil jovens e a conclusão é que o fenómeno está a crescer. Em Portugal, Dinamarca, Itália, Irlanda, Roménia, Bélgica e Reino Unido, os sete países analisados, os dados mostram um aumento dos oito para os 12 por cento.

O crescimento aconteceu sobretudo entre as raparigas, e entre o grupo mais jovem do estudo (nove aos 16 anos). Outro dado preocupante é que o contacto com imagens ou informação de cariz sexual através das redes socais também aumentou (de 26 para 28%) na mesma faixa. Em quatro anos, as raparigas, que já eram o grupo mais vulnerável, ficaram ainda mais expostas (de 12 para 19 por cento).

Cristina Ponte, uma das investigadoras da equipa que tratou os dados dos jovens portugueses no estudo, destaca que, no nosso país, o dado mais interessante é que as crianças têm um acesso à internet quase universal, o que também acaba por os expor mais a mais riscos.

Já em 2016, Tito de Morais, autor do “Cyberbullying, Um Guia para Pais e Educadores” e fundador da página Miúdos Seguros na Net, disse que a violência propagada pelo espaço digital “atinge hoje entre 10 a 20% dos jovens portugueses mas “mas a sua verdadeira prevalência não se conhece”.

Repercussões perpétuas

Nos recreios dos idos anos 90, e nos de todas as décadas que lhe antecederam, as ofensas resolviam-se disferindo uma pior, ou, no máximo, um soco. A vergonha, fora nos casos mais graves, fazia mossa apenas até ao próximo miúdo ser gozado, ou pelo menos cessava quando a vítima se libertava das paredes das escola. Agora, o palco para este tipo de violência é, potencialmente, todo o mundo.

“Para que exista uma situação de bullying a violência tem que ser intencional, persistente e tem que haver um desequilíbrio de poder. Na internet tudo isto é mais fácil, mais rápido e mais abrangente”, explica Rosário Carmona, que completa com um exemplo.

“Uma das adolescentes que eu acompanho confessou que decidiu, com uma amiga, criar um email em nome de uma outra rapariga da escola e escrever, a partir daquele e-mail falso, e-mails para todos os rapazes da turma oferecendo-se para dormir com eles. Isto causa problemas complicados de perceção, e essa ‘fama’ é de uma grande violência para as raparigas nestas idades”.

Uma criança que seja vítima de cyberbullying não consegue ver um fim para o seu sofrimento e por isso “o risco de suicídio aumenta três vezes em relação ao bullying presencial”, diz Rosário Carmona.

O palco alarga-se e o controlo escorre-lhes das mãos. “Há duas características principais que distinguem os dois tipos de bullying. Uma é o palco e outra é o controlo. Uma fotografia comprometedora na internet pode ser partilhada centenas de vezes em poucos segundos, adquire uma exposição muito mais vasta, o palco é infinito. Por outro lado, o controlo deixa de existir como o conhecemos. Estou a ser agredida mas não o consigo evitar, não o consigo enfrentar. Não sei quem fez o site sobre mim, ou o print screen, quem publicou as ofensas ou as fotos, quantas pessoas viram, ou quando vai parar”, diz a psicóloga que há mais de uma década acompanha dezenas de jovens que todos os dias sofrem com este tipo de abuso cobarde e anónimo.

Terra de ninguém

Tal como na maioria dos casos de abuso fora dos meios digitais, as vítimas muitas vezes optam por não recorrer à ajuda dos pais, nem dos professores. Fecham-se, porque anteveem o pior caso denunciem os seus agressores: temem, em primeiro lugar, que a agressão se intensifique, depois têm vergonha de contar os abusos em si. Quando a vítima deixa de reagir ao abuso e depois volta a reagir, sem querer, está a ensinar ao agressor a partir de que ponto é que começa a obter uma reação “, diz Rosário Carmona.

Esperam que passe. Os pais, mesmo os que sabem, esperam que passe. “Só que raramente passa e os pais tendem a ignorar”, diz a psicóloga. Às vezes, na tentativa de ajudar, ainda causam mais ansiedade. “Alguns pais optam por retirar o computador, ou o acesso às redes sociais, ou o telemóvel. Alguns miúdos dizem-me que não falam com os pais porque têm a certeza que eles lhe vão retirar o telefone. Só que impedir o uso do telefone muitas vezes ainda desestabiliza mais”.

Isto apesar de Rosário Carmona defender uma restrição ao uso da internet e aconselhar que os pais controlem o que os filhos consultam, incluindo pedindo-lhes as passwords para as redes sociais, prometendo respeitar a privacidade e intervindo apenas em situações suspeitas. Alguns pais também lhe dizem que “não se querem meter” porque “não sabem utilizar muito bem a internet” mas, na opinião da psicóloga, os pais não precisam de saber utilizar redes sociais, ou qualquer outra plataforma, para proibirem alguma coisa que está claramente a afetar o comportamento dos seus filhos, ou pode colocá-los em perigo, ou quando têm alguma suspeita de que estejam a ser sujeitos a algum tipo de violência”.

A internet são fios invisíveis. Fios que ligam toda a gente sem que ninguém perceba quem está ligado a quem. “É muito possível que uma situação de cyberbullying se passe durante muito tempo sem ninguém reparar, porque muitas vezes os agressores não ofendem publicamente. Uma das minhas pacientes estava sentava nas aulas na mesma carteira que a sua agressora e aquilo deixava-a tão angustiada que começou a baixar consideravelmente o seu aproveitamento escolar”. Só mais um exemplo.

O cyberbullying, diz Rosário Carmona, é uma “terra de ninguém” porque “a escola não quer assumir o problema e os pais não sabem o que se passa, por isso também não agem. É por isso que a formação e a educação das crianças é tão importante. É absolutamente essencial que os pais saibam ensinar aos jovens as competências para lutarem eles contra isto: assertividade, interação, tolerância à frustração, regulação do comportamento e adiamento da recompensa”, explica.

O que isto quer dizer, basicamente, é que há ferramentas que ajudam a lutar contra todas as adversidades da vida, e que os jovens estão a perder, porque hoje a regulação dos comportamentos é sempre feita através de um estímulo externo. Depende-se do iPad para uma criança comer, por exemplo, o que quer dizer que a paciência para esperar, a capacidade para esperar pela resolução de uma situação desagradável, a resiliência, tudo isto está em causa quando falamos não do uso mas do abuso da utilização da internet.

Rosário Carmona pergunta a Júlia Azevedo em que deve focar a apresentação que irá fazer em Aveiro. “Sinais de alerta, sinais de alerta, sinais de alerta”, responde a professora, que não se cansa de frisar que a formação é essencial para todos os membros da comunidade escolar que têm de estar preparados para identificar estes alunos. “Tanto as vítimas como os agressores”, diz a professora, “porque os agressores, muitas vezes já foram vítimas e as vítimas estão a um click de se tornarem agressores”.

 

 

As páginas do Facebook que usam fotos de crianças doentes para ganhar cliques – e dinheiro

Março 11, 2017 às 1:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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texto da http://www.bbc.com/portuguese/ de 23 de fevereiro de 2017.

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Leo Kelion BBC News

O Facebook deletou duas contas que usavam fotografias de uma criança doente sem autorização da família e as usavam na rede social afirmando que o menino tinha câncer.

As imagens eram publicadas para atrair usuários e roubar dados deles ou para o envio de publicidade e ofertas.

Nas fotos, o menino aparece doente, com manchas pelo corpo. A postagem falsa afirmava que se os usuários curtissem ou comentassem na foto, o Facebook doaria dinheiro para que a criança passasse por uma cirurgia.

Mais de um milhão de pessoas compartilharam a publicação e centenas de milhares reagiram – curtindo ou comentando.

A mãe do menino, Sara Allen, então viu as imagens na internet. Ela acredita que as fotos foram retiradas de notícias que saíram na mídia online quando Jasper teve um caso grave de catapora, em agosto do ano passado.

A enfermidade dele chamou a atenção da imprensa na época e ele virou personagem de várias reportagens veiculadas na internet justamente por causa da gravidade do problema.

Sua mãe chegou a fazer uma campanha pressionando o governo do Reino Unido pela gratuidade da vacina contra a doença.

“Nos alertaram de que isso poderia acontecer porque a busca por catapora no Google sempre resgata as imagens dele. Então estávamos conscientes de que isso poderia ocorrer, mas não dessa forma, dizendo que ele tem câncer”, contou Allen à BBC.

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Reclamação

Allen afirmou que alguns amigos viram as fotos e entraram em contato com ela perguntando se Jasper estava com câncer. Ela disse ainda que entrou enviou diversas mensagens ao Facebook com reclamações sobre a infração ao direito autoral da imagem.

Em 10 de fevereiro, a rede social respondeu afirmando que havia cancelado as contas porque elas infringiam suas regras.

Segundo mãe, porém, as contas voltaram a ficar ativas 24 horas depois sem nenhuma explicação.

O Facebook só deu instruções para que a equipe responsável revisasse o caso quando os veículos de comunicação – inclusive a BBC – passaram a cobrir o ocorrido.

A princípio, a empresa apenas eliminou as publicações fraudulentas sobre Jasper, mas depois cancelou completamente as contas associadas a essas publicações.

Prática recorrente

Além disso, foi identificado que as mesmas contas estavam difundindo informações com textos idênticos, mas usando imagens de outras crianças.

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Algumas publicações diziam que as crianças tinham câncer. Outras as mostravam em hospitais e afirmavam que os usuários que vissem as fotos teriam má sorte caso não curtissem ou compartilhassem as postagens.

O especialista em cibersegurança Graham Cluley afirma que esses parecem ser casos de “like farming” – ou “fazenda de cliques” -, uma fraude virtual na qual os criminosos fazem com que os usuários interajam com publicações no Facebook para que posteriormente possam enviar mensagens com publicidade e ofertas a esses perfis ou mesmo para vender os dados do usuário e de seus contatos.

“Há muitas fraudes que usam essas imagens emocionais somente para ganhar dinheiro”, disse.

“Em alguns casos, depois da publicação eles entram em contato dizendo que você ganhou um prêmio e tentam te convencer a dar seu número de telefone ou a se inscrever em um determinado tipo de serviço ou dar seus dados pessoais”, afirmou.

Segundo ele, o problema é que “a maioria das pessoas acredita em tudo que vê na internet. Deveriam ser mais cuidadosas sobre o que curtem e compartilham nas redes”.

 

 

 

Fotos dos filhos no Facebook. Sim ou não?

Fevereiro 16, 2017 às 5:00 pm | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Artigo de opinião de Hugo Daniel Sousa publicado no https://www.publico.pt/ de 5 de fevereiro de 2017.

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A Maria acabadinha de nascer. O João a dormir como um anjinho. A Sofia com aquele olhar sedutor. O Miguel com um sorriso maroto de quem só tem dois dentes. Os primeiros passos do Pedro. Ou a acrobacia da Mariana no parque. Há poucas coisas mais ternurentas do que uma foto de uma criança. Especialmente se forem as nossas. Por esta razão, e mais algumas, os pais adoram mostrar as fotos dos filhos aos amigos e familiares. E os feeds do Facebook e do Instagram ou a timeline dos blogues enchem-se de fotos de crianças,

A grande questão — que até já chegou aos tribunais — é se os pais têm o direito de publicar fotos dos filhos nas redes sociais, em particular, e na Internet, em geral?

Para não ficar apenas com a minha opinião (e a minha prática), fiz uma rápida sondagem por alguns amigos. “Publicas fotos dos teus filhos no Facebook?” A primeira resposta foi curta e grossa. “Não”. Porquê? “É um assunto da vida privada”. Outra mãe, outra resposta: “Publico algumas, sempre irreconhecível e demos instruções ao resto da família para fazerem o mesmo”. “Porquê? Achas que não tens o direito de publicar ou é só por segurança?”, perguntei. “Ambas”, foi a resposta.

Voltei a fazer a pergunta, desta vez a alguém que está fora do país. “Sim, publico. Porque vivo longe e é uma maneira fácil de os meus amigos e família poderem acompanhar o crescimento deles, já que raramente os vêem”, respondeu-me um dos pais, deixando um par de ressalvas: “Tenho a preocupação de não os mostrar em situações que impliquem desconforto/embaraço (para futuro registo digital) e nunca, mas nunca, os localizo geograficamente.” E juntou uma adenda. “Num futuro próximo, poderei deixar de publicar fotos deles e até as poderei apagar todas, se for esse o desejo deles.”

A última resposta que recebi é muito parecida com a anterior. Os pais só publicam fotos dos filhos às vezes, mas com o cuidado de as limitar aos amigos e não deixar que sejam vistas por conhecidos deles. A razão para publicar fotos é fácil de adivinhar. “Porque sou uma mãe estupidamente babada. E para ir dando noticias nossas à família e amigos espalhados pelos quatro cantos do mundo.”

Esta discussão já começou há alguns anos e promete continuar. Até na justiça. Num caso de um casal divorciado, o tribunal definiu as condições da regulação do poder parental e, entre elas, incluiu o dever de os pais não divulgarem “fotografias ou informações que permitam identificar a filha nas redes sociais”. A mãe recorreu para o Tribunal da Relação de Évora, que foi bem claro na resposta. “Na verdade, os filhos não são coisas ou objectos pertencentes aos pais e de que estes podem dispor a seu belo prazer. São pessoas e consequentemente titulares de direitos”, escreveram os juízes Bernardo Domingos, Silva Rato e Assunção Raimundo num acórdão de Julho de 2015.

Argumentando que há um “perigo sério e real” de a divulgação de fotos de crianças nas redes sociais as deixar mais susceptíveis a predadores sexuais, os juízes concluem que a proibição de publicar fotos que permitam identificar a criança é “adequada e proporcional à salvaguarda do direito à reserva da intimidade da vida privada e da protecção dos dados pessoais e sobretudo da segurança da menor no ciberespaço”.

Confesso que mais do que ser um legalista ou proibicionista, sou fã da lei do bom-senso. E, por isso, o que realmente me choca são os pais que publicam fotos dos filhos sem qualquer pudor ou contenção (e, como viram, não é o caso dos amigos acima citados). Mas há muitos que não respeitam as dicas básicas de segurança, como enumerava um artigo da Notícias Magazine, de Junho de 2014: nunca publicar fotos de crianças no banho ou de fraldas, nem com uniformes escolares; evitar pôr fotos em alta resolução; não fazer post de imagens em que crianças aparecem com objectos de valor ou imagens em que seja fácil identificar o local (a escola, a casa, etc). Também fundamental é ter o cuidado de restringir ao máximo o número de pessoas que podem ter acesso à imagem no Facebook, limitando, por exemplo, a acesso a amigos mais próximos — e, mesmo assim, as definições de privacidade no Facebook são um mundo em constante mutação, sendo fácil cometer erros.

Estes conselhos são todos úteis para quem não resistir à tentação. Eu, porém, prefiro seguir neste caso a regra do menos é mais: zero fotos é igual a zero riscos. E as imagens hão-de chegar, por outros meios (menos fáceis mas mais seguros), aos avós, tios e amigos que vivem longe. É que — como alguém escreveu num texto erradamente atribuído na Internet a José Saramago — um “filho é um ser que nos emprestaram para um curso intensivo de como amar alguém além de nós mesmos, de como mudar os nossos piores defeitos para darmos os melhores exemplos e de aprendermos a ter coragem”. Na feliz (e assustadora) expressão desse autor desconhecido, os filhos “são apenas um empréstimo”. E, por isso, prefiro que um dia não me cobrem essa dívida: “Pai, como foste capaz de publicar esta foto minha no Facebook?”.

 

Facebook e educação : publicar, curtir, compartilhar

Janeiro 30, 2017 às 8:00 pm | Publicado em Livros, Recursos educativos | Deixe um comentário
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descarregar o livro no link:

http://books.scielo.org/id/c3h5q

“O ódio já está na Internet”

Janeiro 9, 2017 às 6:00 am | Publicado em A criança na comunicação social, Recursos educativos | Deixe um comentário
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Texto do https://www.publico.pt/ de 30 de dezembro de 2016.

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Juntámos à mesa jovens com percursos e experiências diferentes do discurso de ódio. Pusemo-los a dialogar sobre formas de lidar com as “piadolas” racistas ou homofóbicas que circulam nas redes sociais. Isto tudo a propósito de um manual do Conselho da Europa, que acaba de sair em português

Joana Gorjão Henriques

Uma piada misógina na Internet torna-se viral e deixa uma jovem em pranto; o pranto vai em crescendo até ela ser de novo insultada por “se estar a fazer de vítima”. O insulto sobre a cor de pele negra de um rapaz propaga-se e torna-se um hábito que leva a outro insulto e a outro até se tornar insuportável estar na escola. Um comentário racista é deixado no mural do Facebook de alguém, mas outro alguém que também é alvo decide ficar calado.

Quantos episódios como estes se passam na vida real e nas redes sociais e no nosso mural do Facebook, do Twitter? Até que ponto a fronteira entre liberdade de expressão de uma pessoa e direitos humanos da outra colidem no espaço público? Quanto destas ofensas são afinal discurso de ódio?

Em meados de Dezembro, o Instituto Português do Desporto e da Juventude (IPDJ), que coordena uma campanha do Conselho da Europa contra o discurso de ódio online, lançou um manual, com o nome Referências, para educar através dos direitos humanos. Fez acções de formação durante três dias com 24 participantes, entre professores e dirigentes de associações juvenis, entidades que irão ser multiplicadores da campanha. É um manual com exercícios para se reflectir em situações em que no centro está um caso de “discurso de ódio” – e para experienciar na própria pele o que é estar do lado das vítimas.

Para perceber como funciona este manual, o que é o discurso de ódio hoje nas redes sociais portuguesas e como é entendido pela juventude, juntámos à mesa um grupo de sete pessoas: quatro jovens com sensibilidades e experiências diferentes, uma membro de uma associação juvenil, a coordenadora da campanha do IPDJ, Margarida Saco, e uma mãe da Associação de Pais de uma escola em Lisboa. Lançámos perguntas, conduzimos a conversa, pusemos o foco na opinião de Tomás Barão, Edgar Cabral, Jéssica Pedro e Filipe Moreno.

1. O que é para vocês o discurso de ódio? Já vos atingiu?

 

Tomás Barão, 21 anos, estudante de Design de Comunicação na Faculdade de Belas-Artes. É de Palmela.

Já sofri bullying mas foi há alguns anos. Acabei por ultrapassar a questão. O discurso de ódio atinge todas as pessoas. Quando discrimino a pessoa negra, estou a discriminar a mulher, a pessoa transexual, a pessoa cigana… São minorias oprimidas que muitas vezes, elas próprias, são opressoras de outras minorias.

Por exemplo, noutro dia, fui dançar hip-hop. No espectáculo, o rapper falava sobre a sua vida, um bocado difícil. E no meio da música põe-se a dizer coisas misóginas e a incitar à violência contra as mulheres. Pensei: ‘Okay, estás a usar o rap como ferramenta para exprimires a opressão que sofres e ao mesmo tempo estás a oprimir.’ Estas coisas têm de ser desconstruídas, isso passa pelo que nos falta ter na escola. É muito fácil perceber que os manuais de História, por exemplo, não fazem a desconstrução do que foi a colonização portuguesa dos países africanos e têm uma narrativa extremamente imperialista, fala-se da epopeia dos portugueses mas não das atrocidades. Esta imagem pode ser um discurso de ódio. Ao ser complacente com essas discriminações, está a discriminar. Um professor de História tem de ter noção destas coisas e, se não consegue falar aos seus alunos sobre escravatura, fez essa escolha. Não sei se é discurso de ódio mas a invisibilidade mata, tem de ser abordada.

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Depois fazem-se manuais [como o Referências]. Acho que têm um efeito muito limitado, não vão à raiz do problema. A raiz do problema atinge-se na escola, é onde as coisas têm de começar.

Edgar Cabral, 21 anos, animador sócio-cultural no Atelier de Tempos Livres de uma escola em Telheiras, vem do bairro Zambujal, na Amadora.

O Tomás tem razão. Há vários factores que trazem racismo, preconceito, discriminação, ‘n’ coisas que se não forem trabalhadas pela raiz dificilmente conseguimos mudar alguma coisa. Estes manuais podem-nos ajudar a minimizar mas não resolvem o problema – como diz a campanha, o ódio não é opinião, é um sentimento que temos de dentro de nós e, se não conseguirmos tirar o ódio de dentro de nós, dificilmente conseguimos mudar alguma coisa. O Tomás diz que sofreu bullying. Porque é que a educação que vem de casa não trabalhou isso? A escola tem de pegar no pai e na mãe, falar do caso de bullying, chegar ao foco do problema. Um pedido de desculpa serve mas ao mesmo tempo não serve porque deixa sempre marca nas pessoas. Eu, com a minha experiência nos bairros sociais, digo que há ódio racial. As pessoas passam ao lado e nem olham umas para as outras. Às vezes vejo crianças a dizerem: ‘És isto.’

Tomás Porque aprendem na família.

Edgar E dói. Há ‘n’ coisas que têm de ser trabalhadas. As campanhas e a publicidade são meios para chegar às pessoas, mas sem trabalho de campo é muito difícil. Nas redes sociais vê-se de tudo. O ódio já está na Internet. Às vezes abrimos a página de Facebook e já estamos a levar com alguma coisa.

2. Também sente isto em relação ao Facebook, Jéssica?

Jéssica Pedro, 17 anos, estudante do 12.º ano de Ciências Sócio-Económicas, vive no Bairro de Campolide, em Lisboa.

Sim. Basta entrar no feed do Facebook. O discurso de ódio incentiva ao discurso de ódio. Por exemplo, agora o assunto dos refugiados tem sido muito debatido. Há uns que lhes chamam terroristas, alguém escreve sobre isso, outra pessoa partilha porque concorda, segue-se um ciclo de pessoas a basearam-se em notícias falsas, que não têm sentido – e o ódio vai-se propagando. Depois há pessoas que dizem: ‘É a minha opinião, tens de aceitar.’ Liberdade de expressão é o argumento mais usado. Mas estão a ofender pessoas.

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3. O que é classificaria como discurso de ódio?

Jessica É um discurso que incentiva o ódio em relação a uma raça, a uma pessoa, grupo social, de género, etc.

4. Há gradações?

Jéssica Sim, as minorias recebem muito mais discurso de ódio do que o grupo dos brancos, por exemplo.

5. E há coisas mais graves do que outras?

Jéssica Sim, mas efectivamente tudo é grave. Por exemplo, humor negro. Há piadas que não deviam ser consideradas humor sequer. E as pessoas dizem: ‘Ah, mas foi só uma piada.’ Assim passa. Há imensas piadas, até com violação, e em relação às raças, em que as pessoas dizem que não podemos levar a mal – essa é a desculpa mais frequente. Mesmo que não me afecte a mim, que afecte outra minoria, as pessoas dizem que não posso levar a mal.

Filipe Moreno, 17 anos, estudante no 12.º ano, na área de Economia, mora no Bairro de Alvalade, em Lisboa.

Em relação ao humor negro tenho uma mentalidade mais aberta. Mas concordo, acho que quem faz essas piadas nem pensa, é apenas um motivo para entreter. Em relação à sensibilização, na minha escola, todos os anos havia palestras, da polícia, de instituições: o bullying e ódio não é muito presente. Mas cada vez que abro o meu Facebook o ódio é constante, literalmente: ‘Este é cigano, este é gay, vamos desprezá-lo, não pode ter os mesmos direitos do que nós.’ Liberdade de expressão não é poder dizer mal de tudo. Há coisas mais pequenas, mais básicas que vão fomentar o ódio: a pessoa que partilha a seguir acrescenta um ponto e esse ciclo começou com algo que não é muito de ódio, mas acaba no extremo.

6. O que se faz nesse caso, quando se vê?

Filipe Deve-se tentar dar o nosso ponto de vista. Não se deve cair na crítica fácil de dizer ‘és racista’, mas mostrar o que está mal com contra-argumentos.

7. Faz sempre isso?

Filipe Nem sempre, porque muitas vezes nem conheço a pessoa. Mas tento fazer quando é um amigo. Não vou dizer directamente: ‘És racista.’

Jéssica  Se formos responder com ódio, estamos a ser iguais a eles. Devemos expressar o nosso ponto de vista porque normalmente passamos ao lado das coisas, ‘isso não é comigo, não quero saber’ – acho que isso tem de ser mudado.

Edgar Nas redes sociais, quando vejo alguma coisa desse tipo, não ligo muito. Para quem vive num bairro social, isto é o prato do dia. Tento chegar perto da pessoa e mudar o ponto de vista e muitas vezes tenho sucesso porque estou perto da pessoa.

Tomás A Internet incita-nos a agir de maneira impulsiva. Custa, mas temos de perceber que é muito mais fácil acusar logo e dizer ‘és um racista, xenófobo’ do que [usar contra-argumentos].

A propósito das piadolas, tenho um amigo que escreve num blogue sobre transexualidade; estava a comentar uma série de piadas transfóbicas em que os humoristas se defendem dizendo que aquela é a profissão deles, ‘vocês não têm sentido de humor nenhum’. O que diz o meu amigo é que é possível fazer humor do lado das pessoas oprimidas. Como o Jon Stewart, que fez um segmento a gozar com o facto de as pessoas trans não terem direitos. Ou seja, a escolha é do humorista: possível é.

8. Como é a vossa experiência no envolvimento de discussões deste tipo?

Tomás Normalmente o que publicamos no Facebook é uma câmara de eco. Quando é algo pelos direitos LGBT, toda a gente diz ‘sim’, ‘like’. Mas uma vez publiquei uma notícia sobre a etnia cigana e foi incrível. As pessoas vinham dizer: ‘Tu tens razão, mas… a minha mãe é professora e na escola um cigano disse que queria ser ladrão’ – e outras coisas do género, historietas que não interessam para nada. Foi muito difícil desconstruir aquilo, é das coisas mais enraizadas na mentalidade portuguesa – e acho que não consegui.

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9. O manual tem alguma coisa que ajude a lidar com estas situações?

Margarida Saco Acho que tem de ser cada um a encontrar os seus próprios argumentos. É uma questão de ir respondendo e desconstruindo com histórias e dados positivos. Assim como alguém diz que conhece um cigano que quer ser ladrão, há outros exemplos contrários. E não é por um querer ser ladrão que podemos generalizar. Estou aqui com isto aberto na parte do discurso online [abre o manual]: uma das coisas que faz é dar uma definição, e várias dicas e pistas, com exemplos. O discurso de ódio é sempre mau mas há o mau e o pior. Que medidas vamos usar para responder? Uma parte tem que ver com o tom, que dá para medir a intenção.

O manual dá estes exemplos de frases: ‘Os imigrantes, ao longo da história, têm sido uma má influência’, ‘as pessoas com deficiência vivem à custa do Estado’, ‘um preto não é um ser humano, é um animal’, ‘és uma prostituta, vou violar-te amanhã’. Aqui o tom do texto escrito vai aumentando, e embora o primeiro já seja mau o final é um discurso direccionado com ameaça. Também há outros exemplos aqui, é diferente a intenção da frase ‘acabem com os gays’ escrita num email a um amigo como piada ou no mural de alguém que é gay. Uma das preocupações do manual é dar instrumentos às pessoas para puderem analisar, terem capacidade crítica e intervirem.

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Regina Lima, 26 anos, membro da Associação Bué Fixe

Faz todo o sentido a ideia de contrapor o discurso com argumentos válidos, saber responder com argumentos positivos. O manual ajuda bastante. O discurso de ódio muitas vezes expressa já uma intenção, que é a sua pior forma – este exemplo de ‘vou violar-te’ se calhar não é tão comum, mas ‘merecia ser violada’ já se ouve.

10. Como é que se lida com o discurso de ódio que quer ser subtil?

Tomás Por isso faz falta treinar o espírito crítico e nisso a escola falha. Muitas vezes esses discursos passam indetectados. O outro é dar-nos argumentos contra. Alguém que lide com pessoas com deficiência consegue desconstruir esses argumentos, alguém que não conhece ninguém tem mais dificuldade. Por exemplo, tinha alguma dificuldade em dar alguns argumentos a pessoas que são contra as pessoas ciganas; só quando comecei a conhecer pessoas ciganas é que comecei a ter argumentos. Antes pensava: isto é discurso de ódio, há qualquer coisa de errado, mas não tenho informação, como lido com isto? Por isso faz falta estar em contacto com as comunidades, com as minorias e cada um partilhar aquilo que somos.

11. As redes sociais espelham discriminação em relação a mulheres, Jéssica?

Jéssica Sim, estamos atrás do computador, do ecrã e há o anonimato, é fácil as pessoas espelharem opiniões ridículas. Depois há um público maior: a partir do momento em que alguém publica uma opinião, estão imensas pessoas a ver. Voltando ao humor negro: para quem está a dizer uma piada, aquilo é só uma piada. Se alguém vê e concorda, pensa: ‘Há mais uma pessoa a concordar comigo e ainda tenho mais razão do que pensava que tenho.’ Assim vai-se espalhando.

12. E a escola que ferramentas dá para lidar com este tipo de questões?

Gabriela Ramos, 40 anos, mãe, trabalha com a presidência da Associação de Pais dos alunos da Escola Secundária de Vergílio Ferreira  

O problema tem que ver com valores, com responsabilidade e o emitir opiniões. É preciso trabalhar a responsabilidade para com o outro, compreender. O meu filho, de oito anos, este ano foi alvo de bullying por causa da cor e ninguém deu por isso: ‘és preto’, ‘cheiras mal’, ‘o que estás a fazer na nossa turma?’, diziam-lhe. Davam-lhe encontrões no recreio, colocavam os seus pertences na casa de banho. Mas passavam despercebidos, foi outra criança que alertou os pais para o que se estava a passar. Erradicar o discurso do ódio passa também por perceber as estratégias que estão a ser usadas. Porque começou como uma piada: ‘vamos chamar-lhe preto’, ‘não brinquem com o Bernardo’. O líder teve seguidores e enraizou-se, tornou-se uma piada. Uma miúda da turma do Bernardo passava por ele e dava um estalo na cara, achava piada. Eu ponho o dedo na ferida, abordei alguns pais sobre isto que aconteceu para perceberem que nem tudo corre bem: não temos filhos perfeitos.

13. Como é que se controla a piadola que começa a ter seguidores?

Filipe Passa pelos pais. E quando os preconceitos começam em casa, há grupos que são discriminados logo aí.

Tomás Na comunidade LGBT é um bocadinho mais difícil. As crianças ciganas têm pais ciganos, as negras têm pais negros e sofrem o mesmo. As pessoas LGBT quase sempre têm pais que não são LGBT e muitas vezes estão em risco de serem postas fora de casa apenas por o pai ou mãe descobrirem que são gay, lésbica, transexual…

Nesse caso, é um discurso de ódio que os jovens muitas vezes ouvem em casa sempre que aparece uma coisa na televisão, o pai ou mãe mandam o comentário e a pessoa em casa encolhe-se, fica a perceber que há algo errado ali. É o efeito da piadola, que pode ser extremamente pequenina e parecer insignificante mas a pessoa ao lado vai sentir-se mal. Se calhar há pessoas com sensibilidade para não fazer piadas racistas quando está um negro por perto mas as pessoas muitas vezes não pensam que está por perto uma pessoa lésbica, homossexual ou trans porque não é visível, só se a pessoa se assumir. As discriminações operam de maneiras diferentes.

14. Se pensarem nas vossas redes sociais, o que é mais comum verem de discurso de ódio?

Tomás Acabo por fechar as minhas redes sociais a isso, quem não interessa não sigo – sou amigo de pessoas que têm mais cuidado com aquilo que dizem.

15. O argumento do politicamente correcto é muito usado?

Tomás E qual é o mal?

Filipe Que é isso de politicamente correcto? Temos a nossa opinião independentemente de ser politicamente correcta. Se algum dia tiver uma opinião e disserem que é politicamente incorrecta, não a vou apagar por causa disso.

Jéssica As pessoas normalmente justificam o discurso de ódio como sendo opinião. Não é. Temos direito a ter a nossa opinião desde que não estejamos a ofender ninguém. Dizerem que ‘és preto e não gosto de ti’ e justificarem que é uma opinião… Não. Temos de estabelecer a diferença entre opinião e discurso de ódio.

16. O discurso de ódio devia ser punido?

Tomás Não sei se cabe a mim decidir.

Edgar Pergunta muito difícil.

[Em Portugal, há legislação, quer através da lei de discriminação racial ou do Código Penal, que pune racismo, xenofobia, discriminação com base na orientação sexual.]

Filipe Acho também há a procura dos revoltados das redes sociais, acontece tantas vezes as marias madalenas a chorar… Muitas vezes procura-se chamar racista e xenófobo a pessoas com discursos em que nem sequer há essa intenção.

Regina O discurso de ódio também tem que ver com a forma como se define. O que o Filipe está a dizer é que o que para mim é discurso de ódio não será para ele. Se calhar depende se fazemos ou não parte de uma minoria, habitualmente discriminada ao longo do tempo – uma pessoa que não sofreu na pele se calhar não vê. Somos livres, sim, faz parte dos direitos humanos, mas temos de colocar as coisas no ponto em que a minha liberdade começa onde acaba a do outro. Não posso achar que a minha liberdade é um dado absoluto e achar que neste contexto devo dizer tudo o que quero.

descarregar o “Referências” – Manual para o combate contra o discurso de ódio online

 

 

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