Adolescentes tomam suplementos para melhorar a aparência

Julho 15, 2016 às 8:00 pm | Publicado em Estudos sobre a Criança | Deixe um comentário
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Notícia do site http://lifestyle.sapo.pt/ de 29 de junho de 2016.

pixabay

Susana Krauss

Médicos americanos estão a avisar os pais de que os filhos andam a tomar suplementos não regulados para melhorarem a aparência física.

Pediatras do Conselho Americano da Medicina do Desporto e Fitness estão a alertar os pais de que os adolescentes andam a tomar suplementos que são não só um risco para a saúde, como também não estão regulados pelas entidades competentes, com o objetivo de melhorarem a aparência. Os suplementos incluem proteínas em pó, esteróides e comprimidos para emagrecer que, segundo a Academia Americana de Pediatria, são por um lado ineficientes, e por outro tóxicos.

Com base num estudo realizado em estudantes do 8º ao 12º ano, 20% dos rapazes confessou que tomava suplementos de proteína; um em cinco usa creatina (utilizada pelo organismo para fornecer energia durante os exercícios físicos intensos e de curta duração); e entre 5% a 7% usa esteróides.

“Os médicos consideram o uso de esteróides como um problema exclusivo dos atletas, mas na realidade há jovens que não são atletas e que andam a consumir esteróides por razões de aparência”, revela Dr. Michele LaBotz, um dos co-autores do estudo.

Enquanto que os rapazes usam mais suplementos proteícos, cafeína, esteróides e creatina, as raparigas são mais adeptas de suplementos para emagrecer que não necessitam de prescrição médica.

A maior parte dos suplementos que os adolescentes andam a tomar foram desregulados em 1994 e incluem metais pesados e tóxicos, como mercúrio ou misturas de esteróides com estimulantes (anfetaminas).

“Substâncias misturadas com estimulantes aumenta o risco de problemas cardiovasculares”, explica LaBotz. “E os efeitos dos esteróides são ainda mais graves e irreversíveis, como o crescimento do peito nos rapazes e crescimento atrofiado”.

Por estas razões, os médicos nos Estados Unidos estão a alertar os pais e adolescentes para os perigos destes suplementos com o objetivo de desencorajar a sua toma.

artigo do parceiro: Susana Krauss

 

Los riesgos de las ‘chemsex’

Maio 26, 2016 às 6:00 am | Publicado em Divulgação | Deixe um comentário
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texto do http://ccaa.elpais.com de 9 de maio de 2016.

Barcelona

Médicos y activistas alertan de que la práctica puede generar nuevas infecciones por VIH y dependencia a sustancias tóxicas.

En una aplicación para ligar, un chico invita a otro a una fiesta en su casa. Media decena de jóvenes y “una bandeja con speed y ketamina” le esperan en el salón. Por delante, una larga sesión de sexo grupal bajo los efectos de varias drogas. “Me di cuenta de que era una chemsex y me fui. Yo no tomo drogas”. Las chemsex —del inglés chemical sex, sexo químico— son un fenómeno, casi exclusivo del colectivo gay, que se caracteriza por tener sexo bajo el efecto de drogas durante un largo periodo de tiempo. No hay ni una sola cifra que dimensione la práctica, pero médicos y activistas alertan de que puede contribuir a la transmisión del VIH. Y, aunque sospechan que es una práctica residual, ya han detectado casos de jóvenes dependientes a ciertas sustancias para practicar sexo.

La combinación no es nueva, y mucho menos exclusiva de los gais. Lo que caracteriza a las chemsex son el auge de las aplicaciones móviles para ligar y el uso de mefedrona, metanfetamina y GHB para soportar largas sesiones de sexo, que pueden durar días. La mefedrona es un estimulante, la metanfetamina provoca euforia, desinhibición y quita el sueño y el GHB o éxtasis líquido es un depresor sedante. La mezcla de las tres permite aguantar en las fiestas sexuales pero también puede dejar a los participantes en un estado de semiinconsciencia que les haga bajar la percepción de riesgo. En un colectivo donde la prevalencia del VIH es del 14% y soporta seis de cada 10 nuevas infecciones, las conductas sexuales de riesgo alertan a los epidemiólogos. “El chemsex está asociado a no usar preservativo, por lo que aumenta el riesgo de infecciones. Además, como son fiestas con policonsumo de drogas, se puede perder la percepción de riesgo”, dice Jordi Casabona, director del Centro de Estudios Epidemiológicos sobre el VIH/SIDA de Cataluña.

Aunque el riesgo de transmisión se reduce si un infectado de VIH se medica, la pérdida de adherencia al tratamiento eleva las posibilidades de contagio. En unas jornadas de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida, su directora, María José Fuster, señaló que un 35% de los pacientes con VIH se salta el tratamiento si sabe que va a drogarse. Y además, un 25% de las personas infectadas por VIH lo desconocen. Josep Mallolas, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Clínic, alerta de que en estas chemsex “puede haber, por probabilidad, algún VIH positivo que no lo sepa”. El VIH no es el único riesgo. Otras infecciones de transmisión sexual también pueden contraerse, como la sífilis y gonorrea, que se han cuadriplicado y triplicado en 10 años entre los gais. “Se ha perdido el miedo y, como a la gente le atrae el riesgo, surge el chemsex”, apunta Mallolas.

En Londres, el fenómeno ya es un problema de salud pública y hay clínicas donde reportan hasta 100 casos al mes de personas con un consumo problemático vinculado al chemsex. En España aún es anecdótico, pero las entidades ya han detectado casos. “No es un problema de salud pública pero existe una minoría con un consumo problemático”, certifica Fernando Caudevilla, médico de familia y experto en drogas de síntesis. “Es gente que necesita ayuda profesional porque pueden presentar trastornos de personalidad. Se da cuenta de que sus prácticas son incompatibles con ir a trabajar o son incapaces de relacionarse sobriamente”, ejemplifica Ferran Pujol, director de BCN Checkpoint. Desde Stop Sida aseguran que precisan una atención integral. “Pueden tener problemas de ansiedad, soledad, en su relación de pareja, incluso problemas con su sexualidad”, apunta el investigador Percy Fernández Davila.

Si en algo coinciden los expertos es en la falta de recursos. “No estamos financiados para estudiar el fenómeno a fondo. Y hasta que no tengamos datos, no podemos hacer nada”, apunta Caudevilla. El trabajo preventivo en zonas de ocio y medidas de reducción de riesgos son las líneas estratégicas que apuntan para atajar los problemas del chemsex. En palabras de Caudevilla: “Es el momento de investigar e intervenir en zonas de conductas de riesgo, pero para eso necesitamos que las Administraciones se muevan”.

 

 


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