Cuáles son las apps imprescindibles para profesores y docentes?

Agosto 25, 2017 às 8:00 pm | Publicado em Recursos educativos | Deixe um comentário
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Texto do site http://www.educaciontrespuntocero.com/

por Pablo Espeso

Por aquí ya hemos hablado en alguna ocasión de los recursos imprescindibles para un profesor: páginas web, plataformas o sitios en los que encontrar ideas, actividades y, en general, todo tipo de materiales para usar en clase. También tenemos ideas para asignaturas más específicas, pero no nos habíamos parado a pensar en todos aquellos docentes que, día a día, utilizan su smartphone o tablet en el aula. ¿Cuáles son las apps imprescindibles para cualquier profesor?

La realidad es que una buena parte de la vida en el aula puede realizarse exclusivamente con un teléfono móvil, o con una tableta. A través de un dispositivo como estos pueden gestionarse notas y asistencia o comunicarse con las familias, realizar presentaciones, trabajos o tomar notas, crear tu propio contenido exclusivo para tus alumnos o incluso evaluar a través de herramientas de gamificación. A continuación encontrarás una selección de apps que hacen más llevadera la vida del docente: son las apps imprescindibles para profesores.

Un LMS

A medida que las TIC han ido adentrándose en las aulas, cada vez son más las plataformas de aprendizaje adecuadas a este nuevo contexto. Se les llama LMS, Learning Management System, y permiten que los alumnos puedan visualizar contenido volcado por un profesor en un portal web. De este modo podrán acceder a todo tipo de recursos alrededor de una asignatura, materia o lección.

Ejemplos hay muchos pero siempre es recomendable seguir algunas pautas para elegir el más adecuado a nuestro entorno: Edmodo, Google Classroom, Moodle… son solo algunos de los más reconocidos, y prácticamente todos tienen apps para poder gestionar la información desde otros dispositivos. Además, también muchos de ellos permiten la comunicación con las familias, una característica cada vez más deseada en la era digital.

Almacenamiento en la nube

Cada vez son más frecuentes los sistemas de almacenamiento en la nube que nos permite compartir cualquier tipo de archivo, entre diferentes dispositivos, así como por supuesto categorizar y organizar información, ya sea para un uso personal o incluso para enviársela a nuestros alumnos.

De nuevo, plataformas de almacenamiento en la nube hay muchas, decenas de diferentes servicios que podemos adecuar a nuestros intereses. Algunos más conocidos como Dropbox o OneDrive, y otros más minoritarios pero que merece la pena estudiemos para poder incorporarlos a nuestro día a día como docentes.

Apps de ofimática

Lo que antaño era exclusivo de ordenadores ahora ha abierto un nuevo mundo de posibilidades a través de smartphones y tablets. Existen innumerables apps de ofimática con las que, además de abrir y visualizar ficheros que nos envíen, también podemos editar y personalizar los nuestros propios. Edición de textos, hojas de cálculo, bases de datos…

En esto siempre ha existido una suite de cabecera: Microsoft Office que en esta nueva etapa está dominando el mercado de la ofimática con Office 365, compuesta por los programas que conocemos de siempre (Word, Excel, PowerPoint) junto con algunos añadidos como OneNote u Outlook para el correo electrónico. Todo en formato de app o accesible a través de un navegador o del software más tradicional.

Junto a Office 365 han ido apareciendo unas cuantas alternativas que merece la pena plantear: Google Drive, Apple iCloud o varias decenas de diferentes alternativas que podemos encontrar en las respectivas tiendas de apps.

Para las presentaciones

Tener un proyector o una pizarra digital en clase es algo cada vez más habitual, y una de las cosas que podemos hacer para aprovechar al máximo estas tecnologías es utilizarlas para mostrar contenido: presentaciones, por ejemplo, en formato digital.

Si te interesa crear tus propias presentaciones para morstrarlas en el aula, entonces necesitarás una app que te permita crearlas directamente desde el tablet o el smartphone: al igual que sucede con las suites de ofimatica, también existen multitud de apps con las que crear presentaciones para clase. Por ejemplo el conocido PowerPoint, pero también alternativas más visuales como Prezi, que tiene algunos resultados increíbles.

Estas apps en ocasiones te permiten elaborar desde cero la presentación, y otras veces solo mostrarla y proyectarla. Puede que lo tengas que hacer a través de un cable o, más cómodo, de forma inalámbrica. Sea como fuere, al docente del siglo XXI le ayudará saber que todo esto puede hacerlo desde el dispositivo de su bolsillo.

Para tomar notas

No solo nuestros alumnos deben tomar notas en él aula. Para los docentes surgen numerosas oportunidades a lo largo del día en las que una libreta vendría de maravilla para tomar apuntes, recoger información (por ejemplo, de una prueba de evaluación, de un debate…). Por supuesto, también hay apps para ello.

Ejemplos hay muchos. OneNote, de Microsoft, cumple con esta misión: tomar notas, compartirla e incluso editarlas de forma colaborativa entre varios profesores o alumnos. Y no se ciñe exclusivamente a notas de texto: también reseñas imágenes o vídeos, enlaces a páginas web o incluso dibujos hechos a mano, o con un lápiz digital.

Otra de las opciones más representativas en lo que a apps para tomar notas se refiere es Evernote, aunque como decimos hay muchas más de donde elegir.

Apps de diseño

Otra grata posibilidad que los nuevos dispositivos móviles han traído a cualquier usuario son aquellas que permiten dar rienda suelta a nuestra parte más creativa: diseñar, editar imágenes, crear infografías… en definitiva, crear imágenes digitales.

De nuevo las posibilidades se cuentan por decenas e incluso podemos subdividirlas en diferentes categorías: para dibujar, para crear infografías o para editar vídeo. Aquí hay que hacer un importante estudio previo para pensar qué es exactamente lo que quiere el docente, y con ello buscar aquella app que mejor se adecue a sus intereses.

Juegos y concursos

La gamificación tiene su espacio en clase, y además de divertir al docente también le sirve para evaluar. Aplicaciones como Kahoot o Trivinet permiten plantear un ‘concurso’ y que los alumnos se unan a participar. Son solo dos de los muchos ejemplos de plataformas para evaluar a nuestros estudiantes, la mayoría de ellas desde nuestro teléfono móvil.

El profesor es el encargado de crear el juego de preguntas y respuestas, ya sea a través de un dispositivo móvil o desde el ordenador; una vez lo tenga, puede enviárselo a sus alumnos para que estos participen. La muchas de estas plataformas tienen la respectiva app que podemos descargar e instalar para acceder directamente a todo el contenido, y junto con todas las demás herramientas permiten redondear este ‘pack’ de apps imprescindibles para docentes.

 

 

 

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Faltam apoios e também futuro aos jovens que passaram por casas de acolhimento

Agosto 25, 2017 às 12:00 pm | Publicado em Relatório | Deixe um comentário
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Notícia do https://www.publico.pt/ de 13 de agosto de 2017.

2513 jovens saíram de centros de acolhimento em 2016 Paulo Pimenta

Novo programa com sede em Coimbra está a acompanhar cerca de 100 jovens que estiveram no sistema de acolhimento. Para o investigador João Pedro Gaspar, são um exemplo vivo das falhas do sistema actual.

Clara Viana

Foi retirado à família, esteve em instituições de acolhimento, regressou ao agregado familiar, mas no final de Julho recorreu ao apoio da Plataforma de Apoio a Jovens Ex-Acolhidos (PAJE) para sair daquela casa que “o estava a desgraçar”. Tem 23 anos. Na família tudo continuava na mesma: desemprego, alcoolismo, violência doméstica.

O caso é relatado ao PÚBLICO pelo investigador da Universidade Coimbra, João Pedro Gaspar, que em 2016 fundou a PAJE depois de ter trabalhado anos com instituições de acolhimento (que recebem crianças e jovens que são retiradas às famílias por estarem em risco) e de ter seguido, para a sua tese de doutoramento, o percurso de jovens acolhidos que tinham como projecto de futuro a construção de uma vida independente. A maioria falhou.

De acordo com os resultados do último relatório Casa — Caracterização Anual da Situação de Acolhimento de Crianças e Jovens, divulgado no final de Julho pelo Ministério do Trabalho e da Segurança Social, o mesmo se passou com muitos dos 2513 jovens que saíram dos lares em 2016. Só 15,7% conseguiram levar por diante um projecto de autonomização. A maioria regressou à família.

Este foi também o destino de vários dos cerca de 100 jovens que já pediram apoio à PAJE porque o regresso ao agregado familiar não resultou.

“Voltaram a ser vítimas dos pais quando arranjaram emprego e estes lhes extorquiram o ordenado ou os ‘empurraram ’ para a prostituição”, refere o investigador de Coimbra.

Falhas do sistema

Para João Pedro Gaspar, estes desfechos são um exemplo das “falhas que há no sistema e que devem ser colmatadas com urgência”, a começar pela criação de um programa de seguimento dos jovens que terminam a sua experiência de acolhimento. A existência de um programa destes “fará grande diferença na vida destes jovens, contribuindo para transições positivas e para a sua autonomização bem-sucedida”, defende.

A autonomização é o projecto de vida de 36% das 8175 crianças e jovens que estavam em lares de acolhimento em 2016, mas sem apoio de retaguarda a sua concretização é “terrivelmente difícil e praticamente impossível”, alerta João Pedro Gaspar, lembrando que no próprio relatório Casa se chama a atenção para o facto, quando se refere o seguinte: “Nenhum jovem oriundo de população não acolhida se torna autónomo aos 21 anos, pelo que estes jovens, pelas circunstâncias em que viveram e em que vivem (maioritariamente sozinhos) dificilmente possuem capacidade para uma autonomização plena naquela idade.”

A maioria dos que pediram apoio à PAJE têm idades entre os 22 e os 30 anos. Cerca de 53% recorreram a este programa, que tem sede na Universidade de Coimbra, em busca de apoio psicológico e/ou aconselhamento, 35% são pedidos assistencialistas: porque precisam de comer, vestir-se, medicar-se ou porque necessitam de apoio judicial, ajuda para entrevistas de emprego ou até para saber como fazer comida. Os outros 12% procuram a PAJE por ambas as razões (apoio psicológico e assistência).

“Uns foram para a família e não resultou; outros saíram para a autonomia e correu mal… outros têm problemas graves de doença mental/psiquiátrica e vieram sem qualquer acompanhamento ou foram entregues a familiares que, também eles, sofrem do mesmo problema”, relata João Pedro Gaspar, que aponta para um perfil comum: “Autonomização mal sucedida, ‘desaparecimento’ das instituições e falta de rede de suporte.”

Segundo os dados do relatório Casa, mais de metade dos jovens que estavam acolhidos em 2016 tinham sido alvo de medidas de protecção quando viviam com a família e muitos deles já tinham estado acolhidos antes. Ou seja, já tinham sido retirados dos agregados familiares, colocados em instituições, regressado de novo às famílias para serem depois novamente retirados.

João Pedro Gaspar aponta a propósito outra que considera ser uma das “falhas” do sistema: “Enquanto a criança/jovem permanece no acolhimento nem sempre se trabalha com as famílias e quando isso acontece por vezes é feito por equipas separadas ou seja, as equipas que trabalham com os jovens não são as mesmas que trabalham com os agregados. Não é feito um trabalho conjunto – família, jovem, ‘sistema’ – visando o futuro projecto de vida do jovem.”

Quanto às casas de acolhimento, João Pedro Gaspar defende que “é preciso promover a sua qualidade, que está muito aquém do desejado”. Refere a propósito que a sua “heterogeneidade é quase tão grande como a das mais de 8000 crianças acolhidas” e que por isso, à semelhança do que sucede com a família onde se nasce, o factor sorte tem um papel a desempenhar: muito depende das instituições onde as crianças e jovens são colocados e, “principalmente, dos cuidadores que com eles privam”.

descarregar o relatório mencionado na notícia no link:

http://www.seg-social.pt/documents/10152/15292962/Relatorio_CASA_2016/b0df4047-13b1-46d7-a9a7-f41b93f3eae7

Quando um jovem decide deixar de viver

Agosto 25, 2017 às 6:00 am | Publicado em A criança na comunicação social | Deixe um comentário
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Texto publicado na http://visao.sapo.pt/ de 15 de agosto de 2017.

ROBERTO SCHMIDT

Patrícia Fonseca

No espaço de três meses, três alunos da mesma escola secundária mataram-se da mesma forma, debaixo de comboios na zona Oriental de Lisboa. A VISÃO teve acesso a um inquérito realizado a 150 colegas das vítimas.

Antes de entrarem na estação de Braço de Prata, em Lisboa, os comboios descrevem uma pequena curva. Quem está na plataforma pode vê-los surgir, a uma centena de metros, como se brotassem das entranhas da Terra. Quase todos desaparecem na outra ponta do horizonte de forma tão rápida como apareceram – são Intercidades e Alfas Pendulares que seguem para a Gare do Oriente.

Naquele início de tarde tórrido de maio, Bruna saiu da escola à hora de almoço, meteu-se por um atalho de terra batida e, em poucos minutos, chegou à linha de caminho de ferro. Quando o maquinista entrou na curva, viu-a no meio da via, caminhando de forma aparentemente descontraída e desligada do mundo, de costas para o comboio. Naqueles breves segundos, em que travou a fundo, vários passageiros aperceberam-se do que estava prestes a acontecer. Entraram todos em pânico, ficaram depois em estado de choque. Não havia como evitar o pior.

A menina de 14 anos teve morte imediata. A polícia chegaria depois para recolher o seu corpo, na zona da curva traiçoeira, bem como os ténis e a mochila da escola, abandonados ao lado da linha. Nessa altura, ainda não sabiam – não podiam saber –, que aquela tragédia estava longe de ter sido um acidente. Bruna tinha decidido morrer assim.

A maldita baleia azul

As marcas de automutilação no seu corpo, bem como as informações recolhidas posteriormente pelas autoridades junto da família e de amigos, levaram a classificar a sua morte como suicídio – e como o primeiro caso fatal devido ao “jogo” Baleia Azul, tal como viria a ser revelado no programa Sexta às 9, da RTP. O inquérito à sua morte, tal como todos os que estão sob investigação relacionados com o fenómeno do chamado “jogo da morte”, está nas mãos da Unidade de Combate ao Crime Informático da Polícia Judiciária e da Direção Central de Investigação e Ação Penal (DCIAP), por determinação da procuradora-geral da República. Estavam em investigação cerca de 20 casos em maio mas, neste momento, o Ministério Público e a PJ, contactados pela VISÃO, preferem não adiantar quaisquer pormenores sobre a evolução da situação.

Bruna estaria deprimida, já tinha tentado suicidar-se antes e, por esse motivo, uma familiar próxima tinha-a levado às urgências do Hospital D. Estefânia, alguns dias antes. Medicaram-na com tranquilizantes e enviaram-na para casa, com uma carta dirigida ao médico de família, para que este a referisse para ser mais tarde atendida nos serviços de Pedopsiquiatria. Os seus problemas familiares eram conhecidos na escola e na Comissão de Proteção de Crianças e Jovens em Risco da sua área de residência, onde estava referenciada desde fevereiro.

A cadeira vazia

Naquele 15 de maio, Bruna tinha ido à aula de Português. Desde então, e até ao último dia de aulas, na semana passada, a sua professora não conseguia deixar de olhar para a sua cadeira vazia com um misto de tristeza e inquietação.

“Quando há um aluno que vem à escola de manhã e de tarde se suicida, o mundo fica do avesso e o professor questiona a sua função e, pior ainda, questiona-se a si próprio”, diz Carmo Machado. Até porque esta não era a primeira aluna da Secundária D. Dinis a acabar com a sua vida neste ano letivo. Foi a terceira. Três mortes em sequência, que ocorreram da mesma forma, nas linhas de comboio da zona de Lisboa, em três meses seguidos.

Em março, Tiago, de 16 anos, a frequentar o 11º ano, atirou-se para a frente de um comboio depois de deixar uma longa carta à mãe, onde explicava que a sua decisão não era culpa dela, nem de ninguém. Ele simplesmente não gostava de si e da sua imagem. Sonhava ser modelo mas tinha uma deformação no rosto devido a um problema de saúde, acreditava que só iria piorar com a idade, e não queria viver assim.

Em abril, Tiago, de 17 anos, no 12º ano na área de Economia, pôs termo à vida na mesma linha férrea. As autoridades policiais ainda consideraram a hipótese de poder ter sido sugado para a linha devido à velocidade a que o comboio circulava, mas tudo indica que se atirou devido à depressão que sofria, sendo acompanhado por um psiquiatra. Também ele terá deixado uma nota suicida à família, segundo os seus amigos.

“Cada vez mais me convenço de que a primeira tarefa de um professor é trabalhar a relação humana com os seus alunos, mostrar-lhes novas perspetivas de vida, deixar uma semente de mudança em alunos que dela necessitam avidamente. Jovens adolescentes a quem, por vezes, falta quase tudo: famílias estruturadas, ambientes propícios à aprendizagem e à curiosidade para aprender, autoestima, autoconfiança e até comida…”, refere Carmo Machado.

E a escola, sabe-o bem, pode ser um lugar de grande solidão. “No meio de centenas de jovens barulhentos, há sempre um silêncio intransponível dentro de alguns. Quantas vezes, numa aula em frente a três dezenas de seres fervilhantes de vida, de sonhos e de mágoas, não me senti impotente para conseguir chegar a todos? Quantas vezes não me apeteceu simplesmente ignorar o programa? Destruir o manual? Sair da sala com eles para as ruas da cidade? Explicar-lhes que a vida é dura e difícil, injusta muitas vezes, implica ganhos e perdas, mas vale a pena ser vivida até ao fim. Sem batota.”

O que fazer?

Formalmente, não existem diretivas do Ministério da Educação sobre a forma como os professores, ou as escolas, devem agir em casos de suicídio. Cada instituição atua em função dos meios que dispõe e, claro, da sensibilidade das direções. A Direção-Geral de Educação, em resposta à VISÃO, esclarece apenas são promovidas ações de “Promoção da Saúde Mental” ao longo do ano em várias escolas, em articulação com a Direção-Geral de Saúde, e que “nos casos de depressão ou da manifestação de qualquer outra sintomatologia no âmbito da saúde mental, o psicólogo escolar deve avaliar a situação e, se necessário, articular com os serviços de saúde competentes”. No caso da D. Dinis, há um psicólogo (da área educativa, não clínica) para cerca de mil alunos.

A VISÃO sabe que, apesar do Plano Nacional de Prevenção do Suicídio 2013-2017 destacar as escolas como um terreno privilegiado de ação, não foram disponibilizados meios adicionais para a D. Dinis lidar com a morte destes três alunos. Foi apenas recomendado um reforço das interações entre a Comissão de Proteção de Crianças e Jovens em Risco, a Administração Regional de Saúde e a Santa Casa da Misericórdia, que já colaboram usualmente com a escola, acompanhando situações previamente sinalizadas.

A direção da D. Dinis (que preferiu não prestar declarações) decidiu promover, embora sem saber se da forma mais correta, encontros com pais e professores para abordar o tema. A PSP, através do programa Escola Segura, reforçou as ações de prevenção junto dos estudantes. E também psicólogos do programa +Contigo, desenvolvido pela Escola Superior de Enfermagem de Coimbra, foram convidados a deslocarem-se a Chelas pelo corpo diretivo. Inicialmente, focaram-se na sensibilização dos professores, para que pudessem identificar sinais de alerta nos alunos: tristeza, isolamento, alteração nos padrões de rendimento escolar, desinteresse geral por todas as atividades, comportamentos violentos e impulsivos, entre outros. O trabalho será retomado em setembro, agora junto dos alunos. E, mais uma vez, pro bono. As verbas que este programa recebia da Direção-Geral de Saúde foram “cativadas” e, desde há dois anos, não há financiamento.

Tema não deve ser tabu

O enfermeiro José Carlos Santos, fundador do +Contigo em 2009, confirma as dificuldades financeiras, embora garanta que, devido à “generosidade” da Escola Superior de Enfermagem de Coimbra e da Administração Regional de Saúde do Centro, o programa continue a funcionar a nível nacional, tendo envolvido, só este ano, cerca de 6400 alunos, do Algarve aos Açores. Sobre a intervenção prevista na escola de Lisboa, e sem querer adiantar pormenores, reconhece apenas que o caso é raro no panorama nacional, pelo facto de terem sucedido três suicídios em sequência, mas que o desespero que revela é, entre os jovens, cada vez mais usual.

“No último ano, o aumento de comportamentos autolesivos e suicídios foi muito evidente”, revela, preocupado. Por isso não se cansa de repetir que, sempre que há uma situação detetada numa escola, “não se deve negar o acontecimento” ou fingir que ele não sucedeu. “É um problema grave e, sem uma rápida intervenção, há sérios riscos de fenómenos de imitação.”

Falar sobre o assunto, garante, não é desaconselhado – muito pelo contrário. “Este tema não pode ser tabu, tem de se trabalhar o luto, resolver as questões da culpa e não permitir que se glorifique o que fizeram, entendendo-os como atos de coragem.” Um jovem que se suicida, recorda, “está numa situação de grande sofrimento” e “quase sempre existem questões do foro mental associadas”. Há uma vulnerabilidade crescente nas raparigas, nota, e os alunos do 10º ano têm demonstrado maiores níveis de depressão. Já não é possível ajudar os que morreram, mas há muitos à espera de um sinal de atenção, nas contracurvas da vida.

Reportagem publicada na VISÃO 1272 de 20 de julho

 

 

 

 


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